La hipótesis protoindoeuropea – vascónica

palaeolithic

Nueva comunicación oral de Juliette Blevins: Una sibilante única en protovasco: *s, *Rs, *sT y la base fonética para la división de las sibilantes.

Blevins, ya conocida previamente por sus trabajos sobre la lengua vasca, fue conocida internacionalmente por su reciente y controvertida propuesta sobre la relación genética entre protoindoeuropeo o euskera. Aparentemente, un libro con su modelo completo – Advances in Proto-Basque Reconstruction with evidence for the Proto-Indo-European-Euskarian Hypothesis – será publicado pronto por Routledge.

Nunca me ha convencido, no ya una conexión genética, sino la mera posibilidad de descubrirla si es que existe, principalmente porque ese vínculo sería muy antiguo, y es de sobra conocido que el euskera se ha visto influido de forma importante por lenguas indoeuropeas de prestigio durante milenios, hasta que fue atestiguado por primera vez en el siglo XVI. La reconstrucción interna sólo puede ayudar con una reconstrucción grosera de algunos aspectos hasta cierto momento en la pre- o protohistoria, probablemente no mucho más allá del periodo prerromano, y eso sólo gracias a las inscripciones aquitanas existentes.

Hay sin duda algunas migraciones conocidas que podrían vincularse con movimientos poblacionales paneuropeos, siendo el más probable para esta hipótesis el grupo Villabruna (siendo el mismo individuo de Villabruna de haplogrupo R1b pre-P297), y especialmente la expansión de linajes R1b-V88, que se han encontrado distribuidos ampliamente en Europa de este a oeste, desde Iberia Mesolítica hasta Jvalinsk.

Este haplogrupo también se encuentra en Cerdeña, lo que lo conectaría con la expansión de subclados V88 (que yo he propuesto especulativamente que podrían estar vinculados al afroasiático) hacia África a través de Italia y el Sáhara Verde; aunque también podría vincularse de forma especulativa a un grupo vascoibérico – paleosardo.

Sin saber el estadío exacto de preprotoindoeuropeo en el que Blevins pondría la separación del vascónico es difícil saber cómo podría cuadrar en una propuesta de macrolengua – y potencialmente en una expansión poblacional prehistórica.

Si te interesa esta hipótesis, te sugiero el artículo controvertido de Koch de 2013 Is Basque an Indo-European Language? (PDF), publicado en JIES 41 (1 & 2)….Y por supuesto los variados artículos que lo rechazaban en el mismo volumen. También tienes los escritos de Forni apoyando esta asociación.

Viendo cómo muchos nacionalistas vascos (obsesionados sin duda con conceptos decimonónicos de pureza racial) apoyan todavía un origen autóctono en el Paleolítico de linajes R1b (especialmente P312) vinculado con la lengua vasca y esa fantasiosa Europa Occidental vascónica; y cómo ahora, tras las pruebas definitivas en contra de esa fantasía en Olalde & Mathieson 2018, algunos están sugiriendo un vínculo del R1b con la expansión Neolítica y los sardos, a falta de otra diferencia genética con el resto de europeos occidentales… Me pregunto cómo toda esa gente inclinada a creerse esa sarta de tonterías hoy, vinculando mentalmente vascónico con haplogrupo R1b, estarán de forma paradójica necesariamente atados precisamente a propuestas de macrofamilias lingüísticas en el futuro.

Related:

Haplogrupo R1b-L51 en individuos de Jvalinsk en la región de Samara, con fecha ca. 4250-4000 a.C.

Un comentarista en un post previo ha dejado una referencia a una comunicación oral de Aleksander Jojlov – compartido en un foro ruso de genética – , de la XIV Conferencia en Arqueología de Samara, 27-28 de enero de 2018 (todavía publicitada en la Sociedad Arqueológica de Samara).

NOTA. Te puede sonar Jojlov (Khokhlov) como paleoantropólogo, parte del proyecto del Valle de Samara, como David W. Anthony. Puedes ver el proyecto referenciado aquí, o su recientemente publicado libro.

He aquí mi traducción del resumen como se ha informado (énfasis mío):

Jojlov, A.A. Resultados preliminares de estudios antropológicos y genéticos de materiales de la región de Volga-Ural del Neolítico-Edad del Bronce por un grupo internacional de científicos.

En su informe, A. A. Jojlov introdujo al círculo científico a los datos aún sin publicar de un nuevo enterramiento en el Cabo Yekaterinovski, que combina características de ambas Mariupol y Jvalinsk, y está fechado en el 4º cuarto del V milenio a.C. Todos los casos analizados tienen un tipo uraloide, el cromosoma de todos los casos perteneció al haplogrupo R1b1a2 (R-P312/S116), y al haplogrupo R1b1a1a2a1a1c2b2b1a2. El mtDNA a los haplogrupos U2, U4, U5. En los enterramientos de Jvalinsk (primera mitad del IV milenio a.C.), el material antropológico difiere en su gran variedad. Además del sustrato uraloide, se dan cara ancha europea y variantes sudeuropeas. A los casos hay que añadir haplogrupos R1a1, O1a1, I2a2 y mtDNA T2a1b, H2a1.

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Enterramiento de Yekaterinovski, varón, 20-25 años, fechado ca. 4400-4200 a.C. Via Pikabu.

Por tanto, en primer lugar:

  • Este es un reporte informal de un resumen de una comunicación oral, y lo escribió un usuario en un foro. Sin embargo, a diferencia de muchos, este usuario utiliza su nombre real, aparentemente asistió a la conferencia, y es él mismo ruso de haplogrupo R1a1a, así que probablemente no tiene interés en informar de esto, si no es verdad. Los errores en el texto pueden ser suyos, y no estar en la comunicación original, porque dice que lo escribió a mano.
  • Algo está claramente mal con la nomenclatura de haplogrupos. Recientemente hemos visto una mezcla de estándares, con algunos artículos reportando R1b1a2-M269 (que hoy se supone es ISOGG V88), y la mayoría usando ya R1b1a1a2-M269. Lo que nunca había visto es ambos estándares al mismo tiempo, como en este comentario, por lo que parece un error de transcripción.
  • Es dudoso que podamos hablar de ese subclado reciente referenciado de U106, pero no puede ser una sorpresa para nadie encontrar finalmente subclados L51 junto a los Z2103 en territorio protoindoeuropeo. Además, el resumen debe referirse obviamente a Q1a1, no O1a1, y probablemente a la primera mitad del V (y no IV) milenio a.C.

NOTE. Dado que Jojlov, como Anthony, es un antropólogo, y esto es una conferencia sobre arqueología, se puede suponer – si el informe es preciso en cuanto a lo que se dijo o se pudo leer en el resumen – que esto es lo mejor que puede informar de un material genético que no fue investigado por él, sino por un laboratorio especializado, porque no es su campo. Creo que los datos relevantes son útiles hasta que tengamos la publicación oficial.

Los restos arqueológicos estudiados vienen de un yacimiento cerca de Yekaterinovka. Puedes leer más sobre el mismo en The Ekaterinovsky cape – A new Eneolithic burial ground in the forest-steppe volga region (2013).

De este artículo sobre trabajos arqueológicos sabemos que había 60 enterramientos del Eneolítico Temprano excavados en 2013, fechados en el periodo entre S’iezzhe y Jvalinsk. 15 enterramientos más fueron excavados en 2017, y en total hoy hay unos 93 enterramientos reportados, con excavaciones aún en marcha.

Asumiendo que lo que dice el informe es más o menos correcto en lo básico, saquemos unas sencillas conclusiones de los datos:

  • La presencia de algunas muestras uniformemente de subclados R1b-L23 tan temprano significará el fin de la cuestión de cuándo dominó este haplogrupo en Jvalinsk, y probablemente también de cuándo apareció (más bien temprano durante la formación de esta cultura), dado que significaría que los subclados R1b-L23 ya estaban expandidos en ese momento al final del V milenio a.C..
  • Solo puedo suponer que se encontrará componente CHG en estas muestras, basándome indirectamente en lo que se informa en términos antropológicos, y lo que aparece más tarde en Yamna y Afanasevo. Esto contradiría algunos comentarios recientes que sugerían una mezcla genética llevada por varones desde el sur, y especialmente una migración Maikop -> Jvalinsk como fuente de este componente, estableciéndose la mezcla en un tiempo más temprano, y probablemente por exogamia. Por tanto, podemos rechazar la formación del PIE medio (o indohetita) fuera de Jvalinsk, y también la expansión del protoanatolio desde Maikop (a menos que se proponga el propio Maikop como una rama de las culturas esteparias).
  • La presencia de subclados L51 en algunos clanes junto a otros formados por Z2103 en una zona tan reducida apoya (como propuse) la existencia de comunidades tempranas divergentes de habla PIE tardía – y por tanto también la división en un dialecto septentrional y otro meridional (esto es, grecoario) cada uno asociado con ciertos grupos regionales – ya en este momento, lo que podría ayudar con la identificación de migrantes posteriores que acabaron en Afanasevo (y confirmaría así el origen dialectal del pretocario). Huelga decir que todas esas ideas de un R1b-L51 originario de culturas del norte del Mar Negro, de los Balcanes, o de Europa Central u Occidental – no relacionados con Jvalinsk o Yamna – deben ser rechazadas.
  • Jvalinsk estaba probablemente dominada por subclados R1b-L23 ya ca. 4250-4000 a.C., lo que – combinado con las muestras diversas más tempranas del Eneolítico en la región (fechadas ca. 5000-4500 a.C.) – apoyarían una expansión de estos subclados justo antes de este momento, a mediados del V milenio a.C., como propuse basándome en muestras antiguas y TMRCAs de haplogrupos modernos. Ahora es más probable aún que estuviera en lo cierto al conectar la expansión de linajes R1b-M269 y R1b-L23 tempranos como jefes con la expansión de la equitación desde Jvalinsk temprano, expansion que estaría asociada también con la división y migración de la comunidad protoanatolia, probablemente con los jefes de Suvorovo-Novodanilovka.
  • Estos hallazgos deberían poner fin a la idea de una “comunidad protoindoeuropea R1a-R1b”, al rechazar su existencia ya durante el periodo de Jvalinsk temprano, y por tanto rechazar también la idea de una protolengua indoeslavónica póntica septentrional como imposible, ya que necesitaría una división 2,000 años antes de las conocidas expansiones del PIE tardío asociadas con Yamna, y 3,000 años antes de la formación de la comunidad indoirania temprana en Sintashta-Andronovo.

NOTA. Aunque la presencia de subclados R1b-P312 y R1b-U106 tan temprano no parecen probables basándonos en sus fechas de formación estimadas (a partir de descendientes modernos), no sería éste el primer caso en que dichas estimaciones resultan ser incorrectas con casos antiguos (viz. el subclado “tardío” Z93 en el caso I6561 de Ucrania Eneolítica). Además, ya tenemos un caso supuestamente U106 expandiéndose con indoiranios, y un caso de un subclado temprano L51 en Asia Central potencialmente vinculado a migrantes de Afanasevo en las famosas tablas erróneas de Narasimhan et al. (2018), lo que apoyaría su presencia temprana en el área cáspica septentrional. Algunos de estos subclados más jóvenes parecen (basándonos en TMRCAs y fechas de formación de haplogrupos modernos) más un erróneo festival del “reportar excesivos subclados”, probablemente debido al uso de cierto software para hacer inferencias sobre los Y-SNPs en material escaso, pero quién sabe.

EDITADO (2 MAYO 2018): Un usuario del foro pone en duda las fechas del yacimiento, citando el efecto reservorio en Jvalinsk, lo que daría fechas de radiocarbono más tempranas que las reales. Dado que esto es un grupo internacional versado en valorar restos arqueológicos de la zona, y que ha habido ya muchos restos reportados antes y después de estas fechas, dudo mucho de que no se haya tenido en cuenta esto al reportar los hallazgos…

La publicación de estos y más datos se supone que se harán en un libro este verano, así que esperemos a los haplogrupos oficiales, y a las tablas corregidas en Narasimhan et al. (2018), para extraer las necesarias conclusiones detalladas.

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