La hipótesis protoindoeuropea – vascónica

palaeolithic

Nueva comunicación oral de Juliette Blevins: Una sibilante única en protovasco: *s, *Rs, *sT y la base fonética para la división de las sibilantes.

Blevins, ya conocida previamente por sus trabajos sobre la lengua vasca, fue conocida internacionalmente por su reciente y controvertida propuesta sobre la relación genética entre protoindoeuropeo o euskera. Aparentemente, un libro con su modelo completo – Advances in Proto-Basque Reconstruction with evidence for the Proto-Indo-European-Euskarian Hypothesis – será publicado pronto por Routledge.

Nunca me ha convencido, no ya una conexión genética, sino la mera posibilidad de descubrirla si es que existe, principalmente porque ese vínculo sería muy antiguo, y es de sobra conocido que el euskera se ha visto influido de forma importante por lenguas indoeuropeas de prestigio durante milenios, hasta que fue atestiguado por primera vez en el siglo XVI. La reconstrucción interna sólo puede ayudar con una reconstrucción grosera de algunos aspectos hasta cierto momento en la pre- o protohistoria, probablemente no mucho más allá del periodo prerromano, y eso sólo gracias a las inscripciones aquitanas existentes.

Hay sin duda algunas migraciones conocidas que podrían vincularse con movimientos poblacionales paneuropeos, siendo el más probable para esta hipótesis el grupo Villabruna (siendo el mismo individuo de Villabruna de haplogrupo R1b pre-P297), y especialmente la expansión de linajes R1b-V88, que se han encontrado distribuidos ampliamente en Europa de este a oeste, desde Iberia Mesolítica hasta Jvalinsk.

Este haplogrupo también se encuentra en Cerdeña, lo que lo conectaría con la expansión de subclados V88 (que yo he propuesto especulativamente que podrían estar vinculados al afroasiático) hacia África a través de Italia y el Sáhara Verde; aunque también podría vincularse de forma especulativa a un grupo vascoibérico – paleosardo.

Sin saber el estadío exacto de preprotoindoeuropeo en el que Blevins pondría la separación del vascónico es difícil saber cómo podría cuadrar en una propuesta de macrolengua – y potencialmente en una expansión poblacional prehistórica.

Si te interesa esta hipótesis, te sugiero el artículo controvertido de Koch de 2013 Is Basque an Indo-European Language? (PDF), publicado en JIES 41 (1 & 2)….Y por supuesto los variados artículos que lo rechazaban en el mismo volumen. También tienes los escritos de Forni apoyando esta asociación.

Viendo cómo muchos nacionalistas vascos (obsesionados sin duda con conceptos decimonónicos de pureza racial) apoyan todavía un origen autóctono en el Paleolítico de linajes R1b (especialmente P312) vinculado con la lengua vasca y esa fantasiosa Europa Occidental vascónica; y cómo ahora, tras las pruebas definitivas en contra de esa fantasía en Olalde & Mathieson 2018, algunos están sugiriendo un vínculo del R1b con la expansión Neolítica y los sardos, a falta de otra diferencia genética con el resto de europeos occidentales… Me pregunto cómo toda esa gente inclinada a creerse esa sarta de tonterías hoy, vinculando mentalmente vascónico con haplogrupo R1b, estarán de forma paradójica necesariamente atados precisamente a propuestas de macrofamilias lingüísticas en el futuro.

Related:

Haplogrupo R1b-L51 en individuos de Jvalinsk en la región de Samara, con fecha ca. 4250-4000 a.C.

Un comentarista en un post previo ha dejado una referencia a una comunicación oral de Aleksander Jojlov – compartido en un foro ruso de genética – , de la XIV Conferencia en Arqueología de Samara, 27-28 de enero de 2018 (todavía publicitada en la Sociedad Arqueológica de Samara).

NOTA. Te puede sonar Jojlov (Khokhlov) como paleoantropólogo, parte del proyecto del Valle de Samara, como David W. Anthony. Puedes ver el proyecto referenciado aquí, o su recientemente publicado libro.

He aquí mi traducción del resumen como se ha informado (énfasis mío):

Jojlov, A.A. Resultados preliminares de estudios antropológicos y genéticos de materiales de la región de Volga-Ural del Neolítico-Edad del Bronce por un grupo internacional de científicos.

En su informe, A. A. Jojlov introdujo al círculo científico a los datos aún sin publicar de un nuevo enterramiento en el Cabo Yekaterinovski, que combina características de ambas Mariupol y Jvalinsk, y está fechado en el 4º cuarto del V milenio a.C. Todos los casos analizados tienen un tipo uraloide, el cromosoma de todos los casos perteneció al haplogrupo R1b1a2 (R-P312/S116), y al haplogrupo R1b1a1a2a1a1c2b2b1a2. El mtDNA a los haplogrupos U2, U4, U5. En los enterramientos de Jvalinsk (primera mitad del IV milenio a.C.), el material antropológico difiere en su gran variedad. Además del sustrato uraloide, se dan cara ancha europea y variantes sudeuropeas. A los casos hay que añadir haplogrupos R1a1, O1a1, I2a2 y mtDNA T2a1b, H2a1.

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Enterramiento de Yekaterinovski, varón, 20-25 años, fechado ca. 4400-4200 a.C. Via Pikabu.

Por tanto, en primer lugar:

  • Este es un reporte informal de un resumen de una comunicación oral, y lo escribió un usuario en un foro. Sin embargo, a diferencia de muchos, este usuario utiliza su nombre real, aparentemente asistió a la conferencia, y es él mismo ruso de haplogrupo R1a1a, así que probablemente no tiene interés en informar de esto, si no es verdad. Los errores en el texto pueden ser suyos, y no estar en la comunicación original, porque dice que lo escribió a mano.
  • Algo está claramente mal con la nomenclatura de haplogrupos. Recientemente hemos visto una mezcla de estándares, con algunos artículos reportando R1b1a2-M269 (que hoy se supone es ISOGG V88), y la mayoría usando ya R1b1a1a2-M269. Lo que nunca había visto es ambos estándares al mismo tiempo, como en este comentario, por lo que parece un error de transcripción.
  • Es dudoso que podamos hablar de ese subclado reciente referenciado de U106, pero no puede ser una sorpresa para nadie encontrar finalmente subclados L51 junto a los Z2103 en territorio protoindoeuropeo. Además, el resumen debe referirse obviamente a Q1a1, no O1a1, y probablemente a la primera mitad del V (y no IV) milenio a.C.

NOTE. Dado que Jojlov, como Anthony, es un antropólogo, y esto es una conferencia sobre arqueología, se puede suponer – si el informe es preciso en cuanto a lo que se dijo o se pudo leer en el resumen – que esto es lo mejor que puede informar de un material genético que no fue investigado por él, sino por un laboratorio especializado, porque no es su campo. Creo que los datos relevantes son útiles hasta que tengamos la publicación oficial.

Los restos arqueológicos estudiados vienen de un yacimiento cerca de Yekaterinovka. Puedes leer más sobre el mismo en The Ekaterinovsky cape – A new Eneolithic burial ground in the forest-steppe volga region (2013).

De este artículo sobre trabajos arqueológicos sabemos que había 60 enterramientos del Eneolítico Temprano excavados en 2013, fechados en el periodo entre S’iezzhe y Jvalinsk. 15 enterramientos más fueron excavados en 2017, y en total hoy hay unos 93 enterramientos reportados, con excavaciones aún en marcha.

Asumiendo que lo que dice el informe es más o menos correcto en lo básico, saquemos unas sencillas conclusiones de los datos:

  • La presencia de algunas muestras uniformemente de subclados R1b-L23 tan temprano significará el fin de la cuestión de cuándo dominó este haplogrupo en Jvalinsk, y probablemente también de cuándo apareció (más bien temprano durante la formación de esta cultura), dado que significaría que los subclados R1b-L23 ya estaban expandidos en ese momento al final del V milenio a.C..
  • Solo puedo suponer que se encontrará componente CHG en estas muestras, basándome indirectamente en lo que se informa en términos antropológicos, y lo que aparece más tarde en Yamna y Afanasevo. Esto contradiría algunos comentarios recientes que sugerían una mezcla genética llevada por varones desde el sur, y especialmente una migración Maikop -> Jvalinsk como fuente de este componente, estableciéndose la mezcla en un tiempo más temprano, y probablemente por exogamia. Por tanto, podemos rechazar la formación del PIE medio (o indohetita) fuera de Jvalinsk, y también la expansión del protoanatolio desde Maikop (a menos que se proponga el propio Maikop como una rama de las culturas esteparias).
  • La presencia de subclados L51 en algunos clanes junto a otros formados por Z2103 en una zona tan reducida apoya (como propuse) la existencia de comunidades tempranas divergentes de habla PIE tardía – y por tanto también la división en un dialecto septentrional y otro meridional (esto es, grecoario) cada uno asociado con ciertos grupos regionales – ya en este momento, lo que podría ayudar con la identificación de migrantes posteriores que acabaron en Afanasevo (y confirmaría así el origen dialectal del pretocario). Huelga decir que todas esas ideas de un R1b-L51 originario de culturas del norte del Mar Negro, de los Balcanes, o de Europa Central u Occidental – no relacionados con Jvalinsk o Yamna – deben ser rechazadas.
  • Jvalinsk estaba probablemente dominada por subclados R1b-L23 ya ca. 4250-4000 a.C., lo que – combinado con las muestras diversas más tempranas del Eneolítico en la región (fechadas ca. 5000-4500 a.C.) – apoyarían una expansión de estos subclados justo antes de este momento, a mediados del V milenio a.C., como propuse basándome en muestras antiguas y TMRCAs de haplogrupos modernos. Ahora es más probable aún que estuviera en lo cierto al conectar la expansión de linajes R1b-M269 y R1b-L23 tempranos como jefes con la expansión de la equitación desde Jvalinsk temprano, expansion que estaría asociada también con la división y migración de la comunidad protoanatolia, probablemente con los jefes de Suvorovo-Novodanilovka.
  • Estos hallazgos deberían poner fin a la idea de una “comunidad protoindoeuropea R1a-R1b”, al rechazar su existencia ya durante el periodo de Jvalinsk temprano, y por tanto rechazar también la idea de una protolengua indoeslavónica póntica septentrional como imposible, ya que necesitaría una división 2,000 años antes de las conocidas expansiones del PIE tardío asociadas con Yamna, y 3,000 años antes de la formación de la comunidad indoirania temprana en Sintashta-Andronovo.

NOTA. Aunque la presencia de subclados R1b-P312 y R1b-U106 tan temprano no parecen probables basándonos en sus fechas de formación estimadas (a partir de descendientes modernos), no sería éste el primer caso en que dichas estimaciones resultan ser incorrectas con casos antiguos (viz. el subclado “tardío” Z93 en el caso I6561 de Ucrania Eneolítica). Además, ya tenemos un caso supuestamente U106 expandiéndose con indoiranios, y un caso de un subclado temprano L51 en Asia Central potencialmente vinculado a migrantes de Afanasevo en las famosas tablas erróneas de Narasimhan et al. (2018), lo que apoyaría su presencia temprana en el área cáspica septentrional. Algunos de estos subclados más jóvenes parecen (basándonos en TMRCAs y fechas de formación de haplogrupos modernos) más un erróneo festival del “reportar excesivos subclados”, probablemente debido al uso de cierto software para hacer inferencias sobre los Y-SNPs en material escaso, pero quién sabe.

EDITADO (2 MAYO 2018): Un usuario del foro pone en duda las fechas del yacimiento, citando el efecto reservorio en Jvalinsk, lo que daría fechas de radiocarbono más tempranas que las reales. Dado que esto es un grupo internacional versado en valorar restos arqueológicos de la zona, y que ha habido ya muchos restos reportados antes y después de estas fechas, dudo mucho de que no se haya tenido en cuenta esto al reportar los hallazgos…

La publicación de estos y más datos se supone que se harán en un libro este verano, así que esperemos a los haplogrupos oficiales, y a las tablas corregidas en Narasimhan et al. (2018), para extraer las necesarias conclusiones detalladas.

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Relacionado:

Los latinoamericanos muestran componentes ancestrales mediterráneos y norafricanos

Preprint reciente Latin Americans show wide-spread Converso ancestry and the imprint of local Native ancestry on physical appearance, Chacon-Duque et al. bioRxiv (2018).

Resumen:

Registros históricos y análisis genéticos indican que los latinoamericanos pueden trazar su ascendencia principalmente a una mezcla de nativos americanos, europeos, y africanos subsaharianos. Usando métodos nuevos basados en haplotipos inferimos aquí las subpoblaciones involucradas en la mezcla de más de 6,500 latinoamericanos y evaluamos el impacto de la ascendencia subcontinental en la apariencia física de esos individuos. Encontramos que la estructura genética precolombina se refleja en latinoamericanos, y que las fuentes de ascendencia no nativa, y los tiempos de dicha mezcla, coinciden con los flujos migratorios documentados. También detectamos ascendencia mediterránea meridional y oriental a través de América Latina, probablemente proveniente de la migración clandestina colonial de conversos cristianos de origen no europeo. Además, encontramos que la ascendencia central andina influye en la variación de características faciales de latinoamericanos, especialmente en la morfología de la nariz, relacionado posiblemente con la adaptación al medio ambiente durante la evolución de los nativos americanos.

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Muestra poblacionales de referencia, grupos fiineSTRUCTURE y estimaciones de ascendencia SOURCEFIND para los cinco países latinoamericanos muestreados. “(A) Colored pies and grey dots indicate the approximate geographic location of the 117 reference population samples studied. These samples have been subdivided on the world map into five major biogeographic regions: Native Americans (38 populations), Europeans (42 populations), East/South Mediterraneans (15 populations), Sub-Saharan Africans (15 populations) and East Asians (7 populations). The coloring of pies represents the proportion of individuals from that sample included in one of the 35 reference groups defined using fineSTRUCTURE (these groups are listed in the color-coded insets for each region; Supplementary Fig. 2). The grey dots indicate reference populations not inferred to contribute ancestry to the CANDELA sample. Panels (B) and (C) show, respectively, the estimated proportion of sub-continental Native American and European ancestry components in individuals with >5% total Native American or European ancestry in each country sampled (the stacked bars are color-coded as for the reference population groups shown in the insets of panel (A)). Panel (D) shows boxplots of the estimated sub-continental ancestry components for individuals with >5% total Sephardic/East/South Mediterranean ancestry. In this panel colors refer to countries as for the colored country labels shown in (A)”.

Probablemente sea el mayor muestreo de poblaciones latinoamericanas usado para análisis genéticos, y parece que se publicará en breve.

Uno de sus resultados más interesantes es la ascendencia mediterránea oriental y norafricana encontrada en casi un cuarto de los individuos muestreados en toda Latinoamérica, que los autores atribuyen a judíos sefardíes o judeoconversos.

Aunque estos conversos tenían prohibido emigrar a las colonias, registros históricos documentan que algunos individuos hicieron en efecto el viaje, en un intento de evitar la persecución14. Dado que fue un proceso clandestino, la dimensión de la migración judeoconversa a Latinoamérica está escasamente documentada. Estudios genéticos aportan evidencia que sugiere que algunas poblaciones latinoamericanas, con una historia posiblemente peculiar, podrían haber tenido una ascendencia judeoconversa importante1,18. Nuestros hallazgos indican que la firma genética de la migración conversa a Latinoamérica es sustancialmente más prevalente que lo que sugieren estos casos especiales, o los registros históricos.

Sin embargo, en sentido estricto, judeoconverso se refiere a un converso reciente, mientras que esta ascendencia podría ser también parte de una mezcla sefardí más antigua (y obviamente de otros norteafricanos) que se encuentra en las poblaciones ibéricas durante la Reconquista (post en inglés).

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Variación geográfica de subcomponentes ancestrales nativoamericano (A), europeo (B), y mediterráneo oriental/meridional (C) en individuos latinoamericanos. “Each pie represents an individual with pie location corresponding to birthplace. Since many individuals share birthplace, jittering has been performed based on pie size and how crowded an area is. Pie size is proportional to total continental ancestry and only individuals with >5% of each continental ancestry are shown. Coloring of pies represents the proportion of each sub-continental component estimated for each individual (color-coded as in Fig. 1; Chaco2 does not contribute >5% to any individual and was excluded). Pies in panel (C) have been enlarged to facilitate visualization.”

Descubierto a través del artículo Lizzie Wade’s article Latin America’s lost histories revealed in modern DNA, Science (2018).

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David Reich acerca de la desigualdad social y la expansión de Yamna en Iberia con el haplogrupo R1b-M269

Interesante artículo de David Reich que me perdí en su momento, en Nautilus, Social Inequality Leaves a Genetic Mark.

Explora una de las cuestiones principales que han surgido con el análisis de ADN antiguo, la mayor reducción de linajes ADN-Y en relación con los del ADNmt, y su explicación más probable (sobre la que yo ya he hablado recientemente (en inglés)).

Algunos párrafos interesantes para la cuestión indoeuropea (énfasis mío):

La reconstruccion de Gimbutas ha sido criticada como fantástica por sus críticos, y cualquier intento de pintar una imagen vívida de cómo era una cultura antes del periodo de los textos escritos necesita ser vista con cautela. Sin embargo, datos de ADN antiguo han mostrado que la cultura yamna era una sociedad en la que el poder estaba concentrado en manos de una elite masculina formada por un pequeño número de linajes masculinos. Los cromosomas Y que llevaban los yamna eran casi todos de unos pocos tipos, lo que muestra que un número limitado de hombres debieron ser extraordinariamente exitosos en expandir sus genes. Por el contrario, en su ADN mitocondrial, los yamna mostraban secuencias diversas.9 Los descendientes de los yamna o sus parientes cercanos expandieron sus cromosomas Y en Europa y la India, y el impacto demográfico de esa expansión fue profundo, dado que los tipos de cromosoma Y que llevaron estaban ausentes en Europa y la India antes de la Edad del Bronce, pero predominan hoy en ambos lugares.13

Esta expansión yamna no pudo ser del todo pacífica, como demuestra el hecho de que la proporción de cromosomas Y de origen estepario en ambos Europa occidental14 y en la India15 hoy es mucho mayor que la proporción del resto del genoma. Este predominio de componente ancestral masculino venido de la estepa implica que los descendientes masculinos de los yamna con poder político o social fueron más existosos al competir por parejas locales con hombres de grupos locales. El caso más llamativo que conozco es de Iberia, en la parte más alejada del sudoeste europeo, donde el componente ancestral derivado de Yamna llegó de repente al comienzo de la Edad del Bronce hace entre 4,500 y 4,000 años. El laboratorio de Daniel Bradley y el mío han producido ADN antiguo de forma independiente de individuos de este periodo.14 Hemos encontrado que en los primeros iberos con componente ancestral yamna, la proporción de dicho componente ancestral a través de todo el genoma nunca es mayor al 15 por ciento. Sin embargo, alrededor del 90 por ciento de hombres que tienen componente yamna muestran un tipo de cromosoma Y de origen estepario, ausente de Iberia antes de ese momento. Está claro que había en juego jerarquías y desequilibrios de poder extraordinarios en las expansiones de los yamna.

A David Reich claramente no le importa un bledo cómo otras personas puedan reaccionar a sus comentarios. Me parece estupendo.

En cualquier caso, por si alguien todavía está en la fase de negación, el haplogrupo R1b-M269 se expandió con la cultura yamna (a través de la expansión del campaniforme oriental) en Iberia, así que sí, el 90% de los linajes paternos vascos modernos tienen su origen en la estepa, como el caso de R1b-DF27 encontrado recientemente, y su antecesor común habló protoindoeuropeo tardío.

Hallazgos como estos, que deberían tomarse como desarrollos normales de la investigación, son al parecer aún un trauma para muchos – como los fans del R1a de la India dándose cuenta de que la mayor parte de sus antepasados paternos vinieron de la estepa, o sus fans del norte de Europa viendo que sus antepasados paternos probablemente hablaban lenguas urálicas o emparentadas; o fans del N1c dándose cuenta de que sus antepasados paternos probablemente no hablaban lenguas urálicas. Parece que la vida no es justa con las ideas etnolingüísticas simplistas y estúpidas

Ya veremos qué haplogrupos ADN-Y encontramos en yamna occidental, para comprobar si el último modelo del Reich Lab de migración del PIE tardío (imagen destacada) es correcto.

Aprovecha para leer también la noticia de la BBC sobre David Reich y Nick Patterson, los dos investigadores más influyentes del momento en genómica humana: How ancient DNA is transforming our view of the past.

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Iberia en el Calcolítico y en la Edad del Bronce Antiguo: análisis cultural, demográfico y ambiental

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Nuevo artículo (de pago), Dinámicas culturales, demográficas y ambientales de la Edad del Cobre y del Bronce Antiguo en Iberia (3300-1500 a.C.): Hacia una comparación interregional multi-proxy en el periodo del evento 4.2 ky AP, Blanco-González, Lillios, López-Sáez, et al. J World Prehist (2018).

Resumen (énfasis añadido):

Este artículo presenta la primera revisión exhaustiva pan-ibérica de uno de los mayores episodios de cambio cultural en la prehistoria tardía de Iberia, la transición de la Edad del Cobre al Bronce (c. 2400–1900 a.C.), e investiga su relación con el evento climático de 4.2 ky AP. Sintetiza la evidencia cultural, demográfica y paleoclimátic de la región entre 3300 y 1500 a.C. Pueden discernirse variaciones importantes a través de esta comparación. La marca demográfica de algunas regiones, como la Meseta y el sudoeste, disminuyen en el Bronce Antiguo, mientras que en otras regiones, como el sudeste, existe un claro crecimiento en actividades humanas; las áreas atlánticas en el norte de Iberia apenas experimentan cambio alguno. Este artículo abre la puerta a fluctuaciones climáticas y movimientos démicos interregionales dentro de la Península como motores plausibles de influencia sobre las dinámicas particulares históricas.

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División de Iberia en 5 áreas de estudio de acuerdo con su historia cultural (3300–1550 a.C.)

Extractos interesantes que resumen las tendencias principales en las distintas regiones:

  • Entre 2200 y 1900 a.C., las regiones más septentrionales (i.e. Galicia, la franja cantábrica y el sector nordeste hasta el norte del valle del Ebro) pasaron por cambios relativamente menores en cuanto a asentamientos y prácticas de enterramiento. (…) Además, algunas áreas atlánticas muestran una marcada y estadísticamente significativa caída en actividad humana c. 2200 a.C., con una recuperación subsiguiente c. 1600 a.C., y dichas observaciones coinciden con proxies paleoclimáticos y la falta de sitios conocidos del Bronze Antiguo.
  • La impresión global desde la Meseta es de disrupción radical en prácticas culturales; éstas incluyen ambos patrones, de asentamientos y enterramientos, cambios abruptos en condiciones climáticas, y diferencias llamativas en presión humana y vegetación. SIn embargo, tamibén hubo una clara variabilidad interregional, con particularidades internas de interés, y ritmos diferentes entre los sectores occidental y oriental. En términos de cultura material, la principal tendencia es de discontinuidad con la Edad del Cobre en los valles del oeste del Duero del Tajo, aunque las comunidades del Bronce Antiguo al norte del Sistema Central adoptaron unos sitios tipo (cimas) y repertorio material mucho más distintivos, y por tanto rastreable. Este cambio fue aún mayor en el caso de la cultura de las Motillas en La Mancha, cuyo camino parece intrínsecamente ligado al área argárica.
  • La variabilidad intrarregional es también aparente en el nordeste (…) En el segundo milenio a.C., la cultura material cambió, se intensificó el intercambio de larga distancia, y aumentó la presión antropogénica, a pesar de la continuidad en diversos ámbitos de la práctica social.
  • El patrón en el sudoeste fue una de las discontinuidades marcadas por dos rasgos principales: a) sigue la tendencia decreciente general manifestada a través de la Iberia atlántica; y b) su temporalidad fue diferente claramente del resto de la Península y aparentemente no relacionada con el evento 4.2 ky AP. Así se da una evidente y rica variedad de expresiones culturales en el Calcolítico, con un pico temprano y marcado en actividad humana durante la fase campaniforme c. 2500 a.C., que dio paso a un colapso cultural repentino antes del comienzo del Bronze Antiguo
  • El sudeste exhibe uno de los mayores cambios culturales en Europa Occidental. (…) La transformación radical en materialidad y formas de vida del Calcolítico podrían verse como una suerte de colapso de la sociedad. El Argar, una organización regional altamente jerarquizada e integrada, es el ejemplo más claro de un nuevo escenario que mergió tras el evento 4.2 ky AP, si bien el papel del cambio climático y de la inmigración de otras regiones aún debe ser explorado.

Dado que los linajes R1b-DF27 están ampliamente distribuidos por la Europa Occidental moderna, es lógico que el hallazgo reciente del primer caso en Iberia haya levantado el interés por las culturas ibéricas del Cobre y del Bronce Antiguo.

No hay mucha literatura en inglés sobre la prehistoria ibérica, especialmente sobre la evolución de la cultural del vaso campaniforme. Además, muchos artículos en español – en mi humilde opinión, como no arqueólogo – parecen escritos desde un punto de vista meramente descriptivo arqueológico, muchos de ellos compartiendo aún la datación de radiocarbono como base del origen y distribución de los materiales, en lugar de los modelos antropológicos más complejos de cambio material y posibles migraciones.

A pesar de todo, los cambios e influencias en las culturas ibéricas son evidentes sin importar el enfoque acerca de movimientos poblacionales (que son hoy más que evidentes), y este artículo me parece una revisión concienzuda, muy interesante para investigadores internacionales cuando interpreten ADN antiguo de Iberia.

Imagen destacada, modificada del artículo: “La cultura del vaso campaniforme en la Meseta Norte: una recreación artística de un ritual funerario en Fuente Olmedo (Valladolid). Fuente: Garrido-Pena et al. 2011, Fig. 7.7”.

EDIT (21 MAR 2018): Interesante proyecto de repositorio de datación C-14 Cronología de la Prehistoria de la Península Ibérica (puede leerse una breve descripción).

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