Indoeuropeos preceltas descendientes de campaniformes ibéricos de haplogrupo R1b-P312

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Los datos de ADN antiguo de Iberia publicados por Olalde et al. (2019) son interesantes por varios motivos, pero aún tengo la impresión de que los autores – y por consiguiente muchos lectores – se centraron en información poco relevante acerca de movimientos poblacionales muy recientes, o incluso destacaron los detalles menos importantes relacionados con eventos históricos.

Ya he escrito sobre la relevancia de estos hallazgos para la cuestión indoeuropea en una opinión inicial (inglés), luego en un post más detallado sobre sus consecuencias (inglés), luego sobre la llegada de lenguas célticas con el hg. R1b-M167, y después en combinación con la más reciente investigación hidrotoponímica.

Este post es por tanto un resumen de sus hallazgos con ayuda de mapas de interpolación de vecinos naturales de componentes Campaniforme_Alemania y Campaniforme_Francia. Aunque los mapas no son necesarios, visualizar geográficamente los datos disponibles facilita sin duda la comprensión de la información más relevante. Aquello que considero puntos claves de la publicación está en negrita y enumerado.

NOTA. Para obtener mapas “más naturales”, la extrapolación para toda la Península Ibérica se consigue mediante interpolación usando datos externos de las Islas Británicas, Europa Central y África. Ésta no es obviamente una solución ideal, pero – a falta de datos de las esquinas de la Península – este método da una apariencia homogénea a todos los mapas. Sólo los datos en línea recta entre los casos etiquetados en cada map son verdaderamente interpolados dentro de la Península Ibérica, mientras que el resto funcionan p.ej. como un mapa mayor (y más simplista) de componentes ancestrales en el Bronce europeo.

Calcolítico

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Grupos Calcolíticos ibéricos y expansión del paquete protocampaniforme. Véase el mapa completo.

El paquete protocampaniforme pudo expandirse hacia Europa Central con componente ancestral Calcolítico_Iberia o no. A priori, parece que se trató más bien de una difusión cultural de rasgos que partieron del occidente peninsular alrededor del 2800 a.C.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Calcolítico ibérico. Véase el mapa completo.

La situación durante el Calcolítico sólo es relevante para la cuestión indoeuropea en tanto en cuanto muestra un componente ancestral homogéneo de tipo Calcolítico_Iberia con haplogrupos de cromosoma Y (y ADNmt) típicos del Neolítico ibérico dominando la Península hasta ca. 2500 a.C. Ésta podría representar la comunidad vascoibérica original.

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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Calcolítico ibérico. Véase el mapa completo.

Periodo campaniforme

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Grupos campaniformes ibéricos y potenciales rutas de expansión. Véase el mapa completo.

La expansión del pueblo campaniforme trajo un cambio cultural y genético a toda Europa, hasta el punto de que ha sido considerado por Mallory (2013) – el último entre muchos otros antes que él – como el vector de expansión de las lenguas indoeuropeas noroccidentales. Olalde et al. (2019) probó dos puntos principales en este sentido, que ya habían sido esbozados en Olalde et al. (2018):

(1) Los campaniformes orientales trajeron el hg. R1b-L23 y componente ancestral Yamna a Iberia, ergo el fenómeno campaniforme no fue un (mero) desarrollo local ibérico, sino que significó la expansión de gentes que pueden trazar sus antepasados hasta la cultura Yamna, quienes finalmente reemplazaron a gran parte de la población ibérica.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania durante el periodo campaniforme (ca. 2600-2250 a.C.). Véase el mapa completo.

(2) Los campaniformes clásicos tienen como población originaria más cercana a los campaniformes de Alemania, y rechazan un origen cercano a los campaniformes del Rhin (i.e. campaniformes de las Islas Británicas, de Holanda, o del norte de Francia), ergo la cultura de los sepulcros individuales no fue tampoco el origen de la cultura campaniforme (véase más aquí).

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del campaniforme ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del campaniforme ibérico. Véase el mapa completo.

Edad del Bronce Antiguo

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Grupos ibéricos del Bronce Antiguo ibérico y probables expansiones de población y cultura. Véase el mapa completo.

El Bronce Antiguo en Iberia es un periodo de ajustes antes de alcanzar el equilibrio final. Distinto de la situación en las Islas Británicas, donde los campaniformes causaron un rápido reemplazo poblacional, Iberia muestra – como el periodo Neolítico Tardío Nórdico – siglos de equilibrio genómico entre pueblos de habla indoeuropea y no indoeuropea, como podía sugerir la investigación hidrotoponímica.

(3) Antiguos europeos hablantes de arqueo-indoeuropeo ocuparon primero toda la Península Ibérica, antes de la expansión probable de uno o más grupos de habla no indoeuropea, en línea con lo que se sabe acerca de la cronología relativa de las capas hidrotoponímicas de Iberia.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Antiguo (ca. 2250-1750 a.C.). Véase el mapa completo.

Este equilibrio se ve en términos de componente ancestral Campaniforme_Alemania vs. Calcolítico_Iberia, pero también en haplogrupos de cromosoma Y, con los desarrollos tardíos más interesantes sucediendo en el sur peninsular, alrededor del territorio donde emergió la cultura de El Argar, en oposición radical a la cultura campaniforme.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Antiguo ibérico. Véase el mapa completo.

(4) Los campaniformes y sus descendientes se expandieron bajo migraciones eminentemente masculinas, propias de la tradición patrilineal indoeuropea, tal y como se ve en la cultura Yamna e incluso antes en la cultura de Jvalinsk. De Olalde et al. (2019):

Obtuvimos proporciones más bajas de componente Campaniforme_Alemania en el cromosoma X que en autosomas (Tabla S14), aunque el Z-score para las diferencias entre las estimaciones es 2.64, probablemente debido a un error estándar grande asociado con las proporciones de mezcla en el cromosoma X.

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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Antiguo ibérico. Véase el mapa completo.

En cuanto a la PCA, los casos de Bronce Ibérico ocupan un grupo intermedio entre Calcolítico_Iberia y Campaniforme_Alemania con componente de Estepa, con los casos ricos en componente Yamna del norte (Asturias, Burgos) representando la probable fuente de la población europea antigua cuyas lenguas sobrevivieron hasta bien entrada la Edad del Hierro:

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PCA de casos europeos antiguos. Marcados y etiquetados los grupos del Bronce y casos relevantes. Véase la imagen completa.

Edad del Bronce Medio

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Grupos del Bronce Medio en Iberia y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

Durante el Bronce Medio, el equilibrio encontrado durante el periodo anterior se revierte, con una esfera de influencia argárica (probablemente no indoeuropea) expandiéndose hacia el oeste y el norte, representada por componente Calcolítico_Iberia y menor cantidad de Campaniforme_Alemania, presente en este periodo en toda la Península, aunque en distintos grados.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Medio (ca. 1750-1250 a.C.). Véase el mapa completo.

Todos los grupos ibéricos estaban ya probablemente bajo un cuello de botella de linajes R1b-DF27, aunque es de prever que hubiera distintos subclados en las diferentes regiones:

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Medio ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Medio ibérico. Véase el mapa completo.

Edad del Bronce Tardío

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Grupos del Bronce Tardío y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

El Bronce Tardío representa la llegada de la cultura de los campos de urnas, que probablemente se expandió con gentes de habla celta. Un transecto del Bronce Tardío antes de su impacto genético muestra todavía un componente ancestral prevalente de estepa tipo Campaniforme_Alemania, con un pico muy probable en Iberia septentrional/occidental:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Tardío (ca. 1250-750 a. C.). Véase el mapa completo.

(5) Los lusitano-galaicos eran descendientes de campaniformes ibéricos de componente ancestral Campaniforme_Alemania y hg. R1b-M269. Datos autosomales de los casos I7688 y I7687 del Bronce Final (final del periodo reportado para los individuos, ca. 1200-700 a.C.) de Gruta do Medronhal (Arrifana, Coimbra, Portugal) confirman este extremo.

En los años 1940, huesos humanos, objetos metálicos (n=37) y huesos no humanos fueron descubiertos en la cueva natural de Medronhal (Arrifana, Coimbra). Todos estos hallazgos se encuentran depositados en el Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad de Coimbra y son analizados por un equipo multidisciplinario. Los objetos sugieren una fecha a comienzos del primer milenio a.C., lo que se confirma con la datación por radiocarbono de un peroné humano: 890–780 cal BCE (2650±40 BP, Beta–223996). Esta cueva natural tiene varias habitaciones y dos entradas. No hay información disponible sobre el contexto de los restos humanos. Hoy en día estos restos se conservan mezclados y corresponden a un número mínimo de 11 individuos, 5 adultos y 6 no adultos.

En particular, el individuo I7687 muestra hg. R1b-M269, sin más SNPs de calidad, positivos o negativos (véase el informe completo). Estos individuos representan por tanto otro fuerte apoyo a la expansión del indoeuropeo noroccidental con los campaniformes.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Tardío ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Tardío ibérico. Véase el mapa completo.

NOTA. Para entender por qué la región de Coimbra era (proto)lusitana, y no simplemente europea antigua en general, hasta la expansión de los Turduli Oppidani, véase cualquier publicación reciente sobre la expansión de estelas de guerrero, hidrotoponimia, antroponimia, teonimia (p.ej. acerca del vocabulario de lanzas).

Edad del Hierro

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Grupos prerromanos ibéricos y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

En un periodo complejo de múltiples movimientos poblacionales y reemplazos lingüísticos, el transecto temporal en Olalde et al. (2019) ofrece ciertas claves relevantes para los pueblos paleohispánicos:

(6) La expansión de las lenguas celtas se asoció con la difusión del componente ancestral tipo Campaniforme_Francia, muy probablemente ya durante la cultura de los campos de urnas en el Bronce Tardío, ya que un caso tartésico y un caso pre-ibérico (ambos ca. 700-500 a.C.) ya muestran este componente, en regiones que unos siglos antes no lo mostraban. De forma similar, un caso del Bronce Tardío en Álaba (ca. 910-840 a.C.) no lo mostraba, mientras que celtíberos de esa misma área (ca. siglo IV a.C. y posteriores) lo muestran, dibujándose así probables rutas de expansión de los celtas desde el noreste hacia el oeste/sudoeste.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Francia en Iberia durante la Edad del Hierro Temprano (ca. 750-250 a.C.). Véase el mapa completo.

(7) La distribución del componente ancestral Campaniforme_Alemania tiene su pico durante la Edad del Hierro entre los europeos antiguos de Iberia Occidental, incluyendo lusitano-galaicos y probablemente también astures y cántabros, en línea con lo que se esperaba antes de la investigación genética:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Hierro Temprano (ca. 750-250 a.C.). Véase el mapa completo.

Probablemente se obtiene una imagen más precisa de la transición del Bronce Final a la Edad del Hierro al incluir el individuo I2469 de El Sotillo, Álava (ca. 910-875 a.C.) como tampón para la expansión del componente típico celta al occidente, y al individuo I3315 de Menorca (ca. 904-861 a.C.), a falta de casos más recientes de regiones intermedias:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la transición del Bronce Final al Hierro Temprano. Véase mapa completo.
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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Francia en Iberia durante la transición del Bronce Final al Hierro Temprano. Véase mapa completo.

En términos de haplogrupos de ADN-Y y ADNmt, la situación es difícil de evaluar sin más casos y subclados más específicos:

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos de la Edad del Hierro en Iberia. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos de la Edad del Hierro en Iberia. Véase el mapa completo.

En la PCA, los individuos protolusitanos ocupan un grupo intermedio entre Bronce_Iberia y Bronce_Iberia_Norte (véase arriba), incluyendo al individuo del Bronce Tardío de El Sotillo, mientras que los pueblos celtas (incluyendo pre-iberos e iberos de ascendencia céltica del noreste peninsular) muestran una posición similar – aunque evidentemente no relacionada – debido a la más reciente mezcla entre Bronce_Iberia y Campo de Urnas/Hallstatt de Europa Central:

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PCA de casos europeos antiguos. Marcados y etiquetados los grupos de la Edad del Hierro y casos relevantes. Véase la imagen completa.

(8) Pueblos iberos del noreste penisular representan una expansión reciente del idioma desde el sur, posiblemente acompañada por un incremento en componente mezclado Calcolítico_Iberia/Campaniforme_Alemania desde el Levante.

(9) Los vascos modernos representan un aislamiento + cuellos de botella de ADN-Y después de los movimientos poblacionales de la Edad del Hierro, probablemente de la migración de los aquitanos al sur de los Pirineos y mezcla con celtas en periodo romano, incluyendo el aislamiento conocido de la región durante la Baja Edad Media y posteriormente. Del artículo:

[Los vascos modernos] se solapan genéticamente con poblaciones de la Edad del Hierro que muestran unos niveles sustanciales de componente de estepa.

Asumiendo que el componente ancestral Campaniforme_Francia se difundió con la cultural de los campos de urnas (que se expandió con gentes de habla celta), los hablantes de vascónico estarían representados por alguna población – muy probablemente de Francia – cuyo componente ancestral estaba próximo a los campaniformes del Rhin (véase aquí).

De forma alternativa, una lengua vascónica pudo haber sobrevivido en alguna población de componente ancestral Calcolítico_Iberia/Francia que quedó aislada al norte de los Pirineos cerca de la fachada atlántica durante la Edad del Bronce, y que luego se mezcló con pueblos de habla celta al sur de los Pirineos, hasta el punto de que su verdadero componente ancestral quedó diluido.

En cualquier caso, la mezcla genética tipo estepa de claro origen celta entre los vascos modernos sugiere por el momento una llegada reciente a Aquitania durante el periodo protohistórico, lo que apoya la investigación hidrotoponímica.

Conclusión

Los aspectos más interesantes a discutir tras la publicación de Olalde et al. (2019) habrían sido por tanto la naturaleza controvertida de gentes paleohispánicas para los que no se tienen muchos datos lingüísticos, tales como:

  • los astures y los cántabros, normalmente considerados indoeuropeos preceltas (véase aquí);
  • los vacceos, normalmente considerados celtas;
  • los vettones, tradicionalmente vistos como de la misma lengua que los lusitanos debido a su sustrato compartido hidrotoponímico, antroponímico y teonímico, aunque hoy son considerados mayoritariamente como un pueblo celtizado y que ayudó a expandir las lenguas celtas hacia el occidente (y arqueológicamente mostrando una división clara con sus vecinos hostiles occidentales por medio de los característicos verracos);
  • los pelendones o los carpetanos, cuya naturaleza indoeuropea precelta también se ha discutido en el pasado;
  • la naturaleza indoeuropea – o incluso “celta”, como defiende Koch – del tartésico;
  • o la potencial conexión remota entre las lenguas vasca e ibera en un tronco común caracterizado por componente ancestral Calcolítico_Iberia/Francia (incluyendo paleosardo).
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Pueblos paleohispánicos prerromanos ca. 300 a.C. Véase mapa completo. Imagen modificada de la versión disponible en la Wikipedia, un buen ejemplo de cómo diseminar ideas equivocadas sobre las lenguas paleohispánicas.

A pesar de estas cuestiones interesantes aún abiertas a discusión, el artículo remarcaba algo ya sabido desde hace tiempo: que los vascos modernos tienen componente de estepa y ADN-Y propios de las gentes de Yamna hace 5,000 años, y que los campaniformes trajeron ese componente ancestral y linajes R1b-P312 a Iberia. Esta interpretación vascocéntrica de la prehistoria ibérica es consecuencia de una tradición decimonónica que imaginaba obsesivamente a pueblos de habla vascónica en sus territorios medievales extrapolados hasta los cromañones y Atapuerca (sí, en serio), e incluso un territorio enorme que incluía toda Iberia y Francia, sólo “reducido” o “roto” por los celtas justo antes de la invasión romana. Una idea recurrente de “autoctonía lingüística” y “pureza genética” de los pueblos de Iberia que nunca tuvo una base científica.

De forma similar, este artículo ofrece ya la prueba N en genómica poblacional de que los argumentos nativistas tradicionales sobre el origen del pueblo campaniforme en Europa Occidental son erróneos, tanto los meridionales (origen nativista ibérico) como los septentrionales (origen nativista del Rhin). Ambas opciones podían rechazarse fácilmente con filogeografía desde 2015, fueron después rechazadas en Olalde et al. y Mathieson et al (2017), luego de nuevo con la actualización y los nuevos casos en Olalde et al. (2018) y Mathieson et al (2018), y ha sido rechazada claramente de nuevo con los datos de Wang et al. (2018) y Yamna Hungría. Los hallazgos de Olalde et al. (2019) son sólo otra gota más en un vaso que rebosa hace tiempo.

Incluso en el último modelo de David Anthony (2017) no cabía duda acerca del origen de los indoeuropeos noroccidentales en la llanura panónica (véase aquí), y su última actualización a la cuestión de la patria protoindoeuropea (2019) muestra que ya está convencido de cuellos de botella del hg. R1b y componente Pre-Yamnaya que parten de un tiempo bastante anterior al de la expansión del campaniforme. Ésta no será la última decepción para los que apoyan teorías zombis: como las hipótesis de las patrias anatolia, armenia o india, algunas ideas míticas están tan enclavadas en la tradición nacionalista o nativista (o ambas) que muchos de los que las apoyan preferirán sin duda que mueran lentamente, bajo innumerables y vergonzosos rechazos a modelos reaccionarios rehechos una y otra vez.

Relacionado

Hidrotoponimia europea (II): vascos, iberos y etruscos tras arqueo-indoeuropeos

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La primera capa hidrotoponímica de Hispania es claramente indoeuropea, tanto en territorios ocupados por indoeuropeos a la llegada de los romanos, como en aquellos ocupados por no indoeuropeos.

Entre los pueblos indoeuropeos, el paradigma tradicional – arrastrado en textos tipo Wikipedia hasta nuestros días – ha sido clasificar sus lenguas como “pre-celtas” a pesar de su fonética no céltica (especialmente la -p- inicial), como consecuencia de la presencia de los mismos topónimos en áreas ocupadas por celtas (e.g. Parisii, Pictones, Pelendones, Palantia); o peor aún simplemente como “celtas”, como consecuencia del famoso componente -briga o similares. Esta visión era evidentemente insostenible a finales del siglo XX, pero hoy en día es sencillamente anacronística.

NOTE. Dado que indoeuropeos y no indoeuropeos del occidente europeo muestran fuertes cuellos de botella del cromosoma Y bajo el haplogrupo R1b-P312, los mapas de este post muestran la evolución de grupos culturales junto con componentes ancestrales de las muestras antiguas de ADN. La serie de mapas de migraciones prehistóricas (en inglés) también contiene mapas de ADN-Y y ADNmt.

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Superior izquierda: Llegada de campaniformes de habla indoeuropea y probable disrupción de la comunidad ancestral vasco-ibera (ca. 2500 en adelante). Superior derecha: mapa con ADMIXTURE de ADN antiguo. Llegada de componente ancestral centroeuropeo (“estepa”, representada aproximadamente por el color azul), con otros componentes aún prevalentes, incluyendo también de forma aproximada Neolítico Anatolio (marrón), cazador-recolector europeo occidental (rojo), y esporádicamente norteafricano (violeta). Nótese la alta proporción de componente centroeuropeo en el centro y norte de Iberia. Véase mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con campaniformes y otros casos coetáneos.

Arqueo-indoeuropeos

Aunque la naturaleza indoeuropea no céltica del lusitano is hoy caso cerrado, la naturaleza de las lenguas “pre-celtas” habladas por cántabros, astures, pellendones, carpetani y vettones todavía es discutida, debido a la falta de material con el que trabajar.

Lusitano-galaico

De Hacia una definición del lusitano, por Vallejo (2013):

Me consta que sigue siendo válida la delimitación del área geográfica fijada por Tovar, determinable básicamente por los documentos directos conocidos, es decir, las inscripciones tradicionalmente aceptadas (las clásicas de Lamas de Moledo, Arroyo de la Luz y Cabeço das Fráguas, además de la nueva de Arroyo y la reciente de Arronches; cf. fig. 1), a las que bien podrían sumárseles algunas otras: la nueva inscripción bilingüe de Viseu forzosamente nos obliga a considerarla como indígena, por contener términos que pertenecen al fondo de la lengua y no solo a la onomástica (me refiero al nexo igo y a los apelativos deibabor y deibobor). En virtud de esta nueva incorporación, podemos considerar también indígenas otros textos aunque no incluyan léxico común (cf. fig. 1, inscripciones 7 a 22), en la confianza de que bastantes escribas lusitanos estaban conscientemente mezclando dos registros lingüísticos (code switching), uno para referirse a las divinidades (para las que usaron frecuentemente flexión indígena) y otro para los antropónimos (siempre con flexión latina).

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Izquierda: Culturas del Bronce Temprano en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt.

En primer lugar, llama la atención que a este perfil geográfico que dibujan los textos le corresponden en distribución casi exacta grandes series de antropónimos y de teónimos.* Entre los abundantes nombres de persona podemos destacar aquellos con un gran número de repeticiones cuya aparición se circunscriba a nuestra región (ver fig. 2). Algunos de ellos son verdaderamente frecuentes y carecen de paralelos en el exterior, como la raíz Tanc- / Tang- (de Tanginus) con nada menos que 130 atestiguaciones, o Tonc- / Tong- (de Tongius o Tongetamus) con 70. Otros muestran también cifras suficientemente representativas como Camalus y Maelo (con 46 repeticiones cada uno), Celtius (con 29) Caturo o Sunua (con 23), Camira (con 22), Doquirus (con 20), Louesius (con 18), Al(l)ucquius (con 17) o Malge(i)nus (con 16). De acuerdo con estas cantidades, no parece que nos encontremos ante apariciones casuales de nombres, teniendo en cuenta que el azar tiende a reducirse al mínimo en la península ibérica desde que podemos manejar fácilmente todo el corpus peninsular. A su vez, Reue, Bandue, Nauiae o Crougiae son los teónimos que mejor representan al área lusitano-galaica, coincidente en lo fundamental (fig. 3) con la que nos habían dibujado tanto la antroponimia como los textos, aunque con menor cantidad de ejemplos.

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Superior izquierda: inscripciones lusitanas (largas y cortas); superior derecha: Mapa de distribución de las estatuas-menhir y las estelas del suroeste, by Rodríguez-Corral (2014) [(1) la presencia de estelas en la Beira Alta y Tras-os-Montes (Portugal) y Orense (Galicia, España); (2) el encuentro en un mismo paisaje noroccidental entre estatuas-menhir noroccidentales y estelas del suroeste; y (3) la hibridación de ambas en una misma forma material (estela/estatua-menhir de Pedra Alta).]; Inferior izquierda: Lusitanian teonymy; inferior derecha: Lusitanian anthroponymy.

*La otra subdivisión de la onomástica, la toponimia, presenta dificultad en la elaboración de series, por las escasas repeticiones de segmentos, una vez eliminado el elemento universal -briga.

Pero no solo son estos grupos de nombres y de raíces los que nos ayudan a definir una gran área noroccidental, sino que, como he tenido ocasión de mencionar en otros lugares, pueden también añadirse algunos fenómenos onomásticos que comparten una distribución similar: la desinencia -oi (con una asimilación en -oe / -ui) de dativo singular teonímico, la desinencia -bo de dativo plural, la presencia del sufijo formador de nombres -aiko-, además de otros rasgos fonéticos como el paso de e > ei en la antroponimia, la reducción ug > u o el paso de w > b.

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El aislamiento genético en el noroeste de Iberia en muestras modernas (norte de Portugal / sur de Galicia) es mayor que en otras regiones de Iberia, formando diferentes grupos ancestrales que se dividen antes del resto (incluyendo vascos). Imagen de Bycroft et al. (2018). Véase video explanatorio de Carracedo.

Cántabro-astures

De El concepto de área onomástica: el caso de los astures, por Vallejo (2013):

(…) en primer lugar, parece que nos encontramos ante un área onomástica propia, definible por una serie de nombres y de sufijos que se repiten allí de forma exclusiva o mayoritaria. Esta área no parece corresponderse con lo que sabemos de la onomástica lusitano-galaica ni tampoco de la astur más costera; igualmente se diferencia del área celtibérica, con la que no tiene puntos en común. De esta manera, y siempre en el terreno conjetural, podríamos hallarnos ante una lengua indoeuropea no celta diferente del lusitano.

Una peculiaridad que habrá que investigar es la presencia de un corredor fronterizo excesivamente ancho, donde no predominan los nombres de los astures meridionales (augustales), pero tampoco los de los astures septentrionales (transmontanos). De igual modo, tendremos que ver el alcance de la hipótesis de que pudo existir una lengua quizá diferenciada de la hablada en las zonas lusitana, galaica o celtibérica; la menor riqueza documental de la zona astur transmontana hace más difícil asegurar que no es la misma área lingüística que la que aislamos entre los astures augustales.

En cualquier caso, de Hoz, aun teniendo en cuenta la dificultad de una afirmación de este tipo, señalaba ambiguamente que podríamos encontrarnos ante lenguas diferentes29. Por otro lado, la inexistencia de textos directamente transmitidos por este pueblo deja sin una confirmación definitiva al argumento de que se trate de una región diferenciada lingüísticamente, pero no lo invalida en absoluto. Estos inconvenientes obligan a dejar en suspenso la caracterización exacta de nuestra área, a la espera de avances en el terreno de la epigrafía y de la metodología.

astur-cantabrian-toponymy

No indoeuropeos

Los siguientes son principalmente fragmentos de Villar (2007, 2014):

villar-vascos
Lenguas, genes y culturas en la Prehistoria de Europa y Asia suroccidental (2007). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

Vascos

Antroponimia

La información proporcionada por los topónimos e hidrónimos por una parte y los antropónimos por otra es de valor histórico indudable en ambos casos, pero de significación específica diferente. Los antropónimos reflejan la situación presente en el momento en que personas vivas los estaban utilizando. Es un terreno muy sensible a los cambios sociales de toda índole, que llega a su máximo nivel cuando se produce un cambio de lengua.

(…) el inventario antroponímico prerromano del País Vasco y Navarra indica que en el momento anterior a la llegada de los romanos la lengua hablada (reflejada en los nombres utilizados) era indoeuropea en los territorios caristio, várdulo y autrigón, mientras que en territorio vascón (sobre todo en la actual Navarra) la mayoría de los hablantes elegían nombres ibéricos. En territorios del actual País Vasco sólo una proporción estadística insignificante elegía nombres euskéricos, mientras que en Navarra lo hacía una parte minoritaria de la población. Así estaban las cosas hacia el s. iii a. C.

Hidro-toponimia

Las ciudades y los ríos no están sometidos al efímero ciclo vital de los humanos. Los ríos tienen ciclos larguísimos que rebasan con mucho la experiencia no ya de los individuos sino de las lenguas y las culturas. Las ciudades son en general también muy estables, aunque circunstancias sociales hacen que de vez en cuando una sea abandonada o destruida, mientras que otras nuevas se crean de tarde en tarde. Eso hace que los nombres de los ríos y de las ciudades no estén sometidos a las modas ni se cambien con frecuencia. Tampoco un cambio de lengua supone una renovación de la hidronimia y la toponimia precedentes.

Los hablantes de las nuevas lenguas incorporadas a un territorio aprenden de los nativos el sistema hidronímico y toponímico, produciéndose lo que llamamos la «transmisión toponímica». (…) requiere que haya un contacto prolongado entre la población autóctona y los nuevos ocupantes, que sólo puede darse cuando la población autóctona no es aniquilada de manera rápida y radical.

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Superior izquierda: Culturas del Bronce Medio en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Superior derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad del Bronce.

Los datos onomásticos antiguos del País Vasco y Navarra pueden resumirse así:

  • la hidronimia antigua, el componente onomástico de más larga durabilidad no es euskera, sino indoeuropea en su totalidad.
  • La toponimia antigua, que le sigue en durabilidad, es también indoeuropea en su totalidad, excepto Poampaelo (actual Pamplona) y Oiarso (actual Oyarzun).
  • Y en la antroponimia, que refleja la lengua utilizada en el momento en que esos nombres estaban en uso, es también masivamente indoeuropea, aunque hay entre un 10% y un 15% de antropónimos con etimología euskérica.

(…) los datos existentes muestran que, mientras que en época romana en Hispania no había más que un par de topónimos en los límites pirenaicos y una decena de antropónimos de etimología euskérica, en Aquitania había una abundante antroponimia de esa etimología.

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Izquierda: Culturas del Bronce Tardío en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt.

Ese conjunto de hechos se compadece mejor con una hipótesis que postulara una infiltración tardía de ese tipo de población desde Aquitania, que en el momento de la conquista romana hubiera tan sólo alcanzado a establecer una cabeza de puente, consistente en pequeño núcleo de población en Navarra y el Alto Aragón y nada más, excepto algunos individuos aislados en las actuales provincias de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. La ausencia casi completa de topónimos antiguos de etimología euskérica quedaría de esa manera explicada con claridad: los euskaldunes, recién llegados y aún en escaso número, no habrían tenido la posibilidad de alterar todavía en profundidad el acervo toponímico previo a su llegada, que era indoeuropeo.

No es nueva la idea de una euskaldunización tardía de una parte de esos territorios, en la primera Edad Media o la tarda Antigüedad. Ya en los años ’20 M. Gómez Moreno decía sobre las modernas provincias vascongadas, con el distrito de Estella en Navarra, que «la nomenclatura personal admite comparaciones de valor definitivo, probatorias de que allí vivían gentes de raza cántabro- astur [que para Gómez Moreno era indoeuropea], sin el más leve rastro de vasquismo perceptible». Para él, el primer pueblo indoeuropeo en penetrar en la Península habría sido el ligur, del que procederían cántabros, astures, vénetos, lusitanos, tormogos, vacceos, autrigones, caristios y várdulos.

iberia-early-iron-age
Izquierda: Grupos prerromanos en Hispania (en rojo/marrón, grupos indoeuropeos; en rosa, griego; en amarillo, fenicio; en verde, probables grupos no indoeuropeos; el tartesio está discutido). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad de Hierro.

Aquitania

Si, como hemos dicho más arriba, los hablantes de euskera comenzaron a entrar en la Península Ibérica desde el otro lado de los Pirineos tan sólo a partir de la época romano-republicana, para ir intensificando su presencia en los siglos siguientes, hay que suponer que al norte de los Pirineos estaban ya antes de esas fechas. Y, en efecto, la existencia de esa abundante antroponimia euskérica demuestra que en los primeros siglos de nuestra era, mientras que los euskaldunes en la Península eran muy escasos en número, en Aquitania su población era abundante.

De manera provisional podemos adelantar que sus hidrónimos son también conocidos en otros lugares de Europa y fácilmente compatibles con etimologías indoeuropeas (Argantia, Aturis, Tarnes, Sigmanos); y entre los topónimos son también numerosos los que resultan compatibles con etimologías indoeuropeas no galas, o no necesariamente galas (Curianum, Aquitania, Burdigala, Cadurci, Auscii, Eluii, Rutani, Cala-(gorris), Latusates, Cossion, Sicor, Oscidates, Vesuna, etc.).

Además de esos topónimos que clasificamos como genéricamente indoeuropeos, hay no pocos celtas (Lugdunum, Mediolanum, Noviomagos, Segodunon, Bituriges, Petrucorii, Pinpedunni), varios latinos (Aquae Augustae, Convenae, ad Sextum, Augusta) e incluso algunos híbridos celto-latinos (Augustonemeton, Augustoriton). En cambio apenas hay nombres, ni seriados ni no seriados, que tengan una posibilidad razonable de ser explicados por etimología euskérica (Anderedon podría ser uno de ellos).

En consecuencia, el panorama onomástico de Aquitania no es compatible con la posibilidad de que el euskera sea el «elemento primordial» tampoco allí. Por el contrario es compatible con la hipótesis de que también en Aquitania hayan llegado tarde, cuando la hidro-toponimia estaba ya constituida. Ellos debieron euskerizar a toda o parte de la población precedente, que pasó a usar en gran medida la antroponimia euskaldún. Pero la toponimia anterior permaneció y la euskaldunización debió verse pronto interrumpida por la celtización primero y la romanización después.

Pero por desgracia la Lingüística no dispone de medios para establecer el momento de esa llegada en términos de cronología absoluta. Por lo demás, esa hipótesis no es incompatible con algunas peculiaridades en la frecuencia de ciertos genes de la población euskaldún169. En efecto, hoy se tiende a atribuir dichas peculiaridades a la acción conjunta de la deriva genética y el aislamiento; a lo que acaso podríamos añadir un cuello de botella en la población fundacional euskadún que un día se estableciera en Aquitania.

aquitanian-tribes-vascones
Aquitanos y tribus vecinas alrededor de los Pirineos, tal y como fueron descritas por los romanos (ca. siglo I a.C.). El idioma vascón probablemente se expandió al sur y oeste de los Pirineos en territorio de habla indoeuropea durante el periodo romano. El término “Vascones” sólo se aplicó a tribus de habla vascónica durante el medievo. Mapa modificado de la imagen por Sémhur de Wikipedia.

Predicción genética en 2011

Así es como Francisco Villar veía lo que podía pasar con la genética de los vascos en 2007, basándose en la similitud con los vecinos ibéricos y franceses, y en la intrusión tardía del idioma en su territorio actual:

(…) por desgracia la Lingüística no dispone de medios para establecer el momento de esa llegada en términos de cronología absoluta. Por lo demás, esa hipótesis no es incompatible con algunas peculiaridades en la frecuencia de ciertos genes de la población euskaldún169. En efecto, hoy se tiende a atribuir dichas peculiaridades a la acción conjunta de la deriva genética y el aislamiento; a lo que acaso podríamos añadir un cuello de botella en la población fundacional euskadún que un día se estableciera en Aquitania.

villar-indoeuropeos
Indoeuropeos, iberos, vascos y sus parientes (2014). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

También Villar, en 2014:

En la hipótesis que yo propongo, los futuros hablantes de euskera se habrían asentado inicialmente en Aquitania, en donde se habría estado produciendo una inevitable difusión genética con las poblaciones [de primera etapa] preexistentes. En cambio, al País Vasco y Navarra habrían comenzado a llegar hablantes de euskera desde Aquitania tan sólo a partir de la época romana (sólo un par de topónimo euskeras, al menos uno de ellos de reciente cuño; escasez de antropónimos de etimología euskera). La parte de esas poblaciones que se mezclaron con las arqueo-indoeuropeas pre-existentes (nombres indoeuropeos de los ríos; generalidad indoeuropea de la toponimia) vieron cómo la singularidad de sus haplogrupos, si es que la hubo, se diluyó haciendola difícilmente distinguible del fondo general; incluso, al ser minoritaria, pudo perderse como resultado de una deriva genética adversa.

Olalde et al. (2019) confirmó esta hipótesis de que los vascos modernos son muy parecidos a los indoeuropeos investigados en Iberia (como los celtíberos del País Vasco):

Para la Edad del Hierro, documentamos una consistente tendencia al incremento del componente europeo central y nórdico con respecto a la Edad del Bronce precedente. Este incremento fue del 10 al 19% (intervalos de confianza del 95% aquí y en los datos que siguen) en 15 individuos a lo largo de la costa mediterránea donde se hablaban lenguas ibéricas no indoeuropeas; 11 a 31% en dos individuos del sitio tartésico de La Angorrilla en el suroeste, con atribución lingüística incierta; y 28 a 43% en tres individuos de La Hoya en el norte donde probablemente se hablaban lenguas celtíberas indoeuropeas. Esta tendencia documenta un flujo genético hacia Iberia durante el Bronce Tardío o la Edad del Hierro Temprana, posiblemente asociada con la introducción de la tradición de los campos de urnas.

Los vascos modernos muestran por tanto, paradójicamente, una genética similar a invasores indoeuropeos recientes de la Edad del Hierro (probablemente los ancestros de los celtíberos), lo que confirma la hipótesis de cuellos de botella / efectos fundador seguidos de un aislamiento muy reciente de la población:

(…) el perfil genético de los vascos modernos que hablan la única lengua no indoeuropea de Europa Occidental [] se solapa genéticamente con poblaciones de la Edad de los Metales, mostrando niveles sustanciales de componente de estepa.

iberia-roman-period
Superior izquierdo: Periodo romano en Hispania. Superior derecho: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad del Hierro. Nótese el incremento en componente de estepa en el norte, asociado con la llegada (en el Bronce Tardío/Hierro Temprano) de migrantes centroeuropeos.

Iberos

Para el ibero las circunstancias de análisis son menos favorables. No obstante podemos observar en la toponimia antigua de las zonas típicamente ibéricas (el Levante español y Cataluña) una considerable proporción de toponimia de etimología indoeuropea, frecuentemente idéntica a la que F. Villar (2000) ha llamado «meridional-ibero-pirenaica». En realidad, su presencia en el Levante no es sino su continuación desde Cataluña hacia el Sur a lo largo de la costa mediterránea. He aquí algunos ejemplos: Caluba, Sorobis, Uduba, Lesuros, Urce / Urci, Turbula, Arsi / Arse, Asterum, Cartalias, Castellona, Lassira, Lucentum, Saguntum, Trete, Calpe, Lacetani, Onusa, Palantia, Saetabis, Saetabicula, Sarna, Segestica, Sicana, Turia, Turicae, Turis.

Compatibles con la etimología indoeuropea pueden ser también Blanda, Sebelacum, Sucro, Tader, Sigarra, Mastia, Contestania, Liria, Lauro, Indibilis, Herna, Edeta, Dertosa, Cesetania, Cossetani, Celeret, Bernaba, Biscargis, (…)

Finalmente, en otros topónimos hay componentes indoeuropeos en sintagmas toponímicos híbridos, como:

1. orc- / urc-: Orceiabar, Urcarailur, Urceatin, Urcebas, Urcecere, Urcescer, Urceticer.

2. Il-: Iltukoite, Iluro (3), Ilurci, Ilorci, Ilurcis, Ilucia, Iliturgi, Ilarcurris, Iluberitani, etc.

il-iberian

Ejemplos como ésos demuestran que en Cataluña y el Levante español el ibérico no es la lengua del substrato más profundo identificable, sino que se debió instalar allí cuando había previamente una lengua indoeuropea que había creado una red considerable de topónimos e hidrónimos que podemos reconocer y sobre la que el ibérico se asentó a manera de superestrato. La preexistencia de una lengua indoeuropea en la zona históricamente ibérica se corrobora además por el hecho de que sus hidrónimos antiguos son todos indoeuropeos, con excepción de un solo río que tiene un nombre que se supone ibérico: el Iberus (Ebro)175, del que obviamente tomaron su nombre el país y sus habitantes. Sin duda ib- era un apelativo para río, de modo que en la lengua que creó ese hidrónimo el Iber debió ser simplemente «el río». Pero veremos en el cuerpo de este trabajo que ib- está en diversos lugares fuera de la Península Ibérica como apelativo para «río», lo que nos obligará a replantear su supuesta filiación ibérica. Pero el Iberus tuvo otro nombre, Elaisos, cuya etimología es compatible con la indoeuropeidad. Como sabemos con certeza que detrás de los iberos no llegó a ese territorio ningún pueblo indoeuropeo más que los romanos, los indoeuropeos creadores de esa hidronimia han tenido que estar allí antes que los iberos. Y su antigüedad debe ser considerable ya que, como ya hemos dicho, la gran mayoría de sus hidrónimos (Alebus, Caluba, Lesuros, Palantia, Saetabis, Sigarra, Sucro, Tader, Turia y Uduba, Elaisos) pertenece a esa lengua indoeuropea, anónima por no haber dejado textos escritos ni haber tenido continuidad histórica.

inscriptions-celtiberians-iberians-hispania
Incripciones de Hispania ca. II-I c. a.C. Cuadrados violetas representan inscripciones celtíberas, círculos azules inscripciones iberas. Imagen modificada de Hesperia – Banco de datos de lenguas paleohispánicas.

Villar (2014):

No siempre que una lengua se asienta en un territorio consigue erradicar definitivamente las preexistentes. Incluso un sistema político tan unitario y unificador como fue el romano no consiguió erradicar el euskera. Y actualmente en Hispanoamérica, a pesar del dominio cultural aplastante del español, a pesar de los medios para la escolarización de una sociedad moderna, a pesar de los medios de comunicación, se habla una multitud de lenguas pre-colombinas que coexisten con la lengua de cultura, la única que se escribe en esos países. En esas situaciones, que se pueden prolongar mucho en el tiempo, conviven individuos que sólo hablan la lengua de nueva imposición, otros que hablan sólo la lengua que se ha resistido a desaparecer y otros que hablan las dos, en un amplio marco de bilingüismo. Mi propuesta es que algo similar a eso debia ser el territorio ibérico a la llegada de los romanos: Una lengua de cultura, el ibero, diversificada en dialectos locales más o menos alejados coexistía con varias lenguas anteriores, igualmente diferenciadas desde el punto de vista dialectal. Eso explica la irrupción en los textos ibéricos de antropónimos no ibéricos y, sobre todo, la existencia allí de una hidro-toponimia arqueo-indoeuropea que se había mantenido en uso no sólo por haber sido trasmitida a los hablantes de ibero sino también porque sus usuarios nativos continuaban presentes.

Etrusco

(…) en el conjunto de Italia hay una considerable colección de topónimos e hidrónimos de tipo «hispano-meridional», cuyo inventario conjunto hemos aportado más arriba. De ellos se encuentran en Etruria Ause, Veturris / Bituriza, Castola, Hasta, Cortona, Luca, Minio, Osa / Ossa, Pissai, Pistoria. Los correlatos hispanos e italianos de esos nombres son:

iberian-etruscan-indo-european

Sin embargo, el inventario de topónimos e hidrónimos antiguos de Etruria compatibles sin violencia con etimologías indoeuropeas bien conocidas es mucho más amplio: Albina, Alma, Alsium, Arnine, Arnos, Arnus, Aventia, Marta, Pallia, Umbro, Vetulonium, Volsinii. Por lo demás, la mayoría de los hidrónimos de Etruria tiene etimología indoeuropea no latina: Albina, Alma, Arnine, Arnos, Arnus, Auser, Aventia, Marta, Minio, Osa, Ossa, Pallia, Umbro. Y muy pocos de los restantes (Clusinus, Cremera, Lingeus, Trasumenus, Vesidia) podrían revindicar una etimología etrusca, si es que puede hacerlo siquiera uno.

En resumen, el territorio ocupado por los etruscos presenta una situación hidro-toponímica muy similar a la del resto de Italia y de Europa Occidental: exhibe un estrato toponímico muy profundo de carácter indoeuropeo al que pertenecen la mayoría de los hidrónimos atestiguados en la Antigüedad. Como conocemos la historia de Etruria a partir de finales del I milenio a. C. y sabemos que entre los etruscos y la romanización del territorio no medió la presencia de ningún pueblo indoeuropeo, hemos de concluir que esa toponimia antigua estaba ahí antes que los etruscos llegaran o emergieran en ese lugar. Y, cuando los etruscos se establecieron allí, no tuvieron la oportunidad de poner nombres de su lengua a los ríos en general, porque éstos ya los habían recibido de un pueblo anterior y los etruscos se limitaron a aprenderlos, adaptarlos a su lengua y trasmitirlos a su vez a los romanos. Cuando éstos romanizaron Etruria se limitaron a su vez a incorporar esos nombres y adaptarlos al latín.

Relacionado

Hidrotoponimia europea (I): el substrato arqueo-indoeuropeo y su cronología relativa

old-european-hydronymy-toponymy

Estos primeros dos posts sobre hidro-toponimia hispánica contienen fragmentos principalmente de Indoeuropeos, iberos, vascos y sus parientes, por Francisco Villar, Universidad de Salmanca (2014), pero también materiales de Lenguas, genes y culturas en la Prehistoria de Europa y Asia suroccidental, por Villar et al. Universidad de Salamanca (2007). Recomiendo su lectura a cualquier interesado en la historia de los pueblos prerromanos de Hispania y Europa Occidental.

NOTE. Ambos libros ofrecen información detallada sobre la hidrotoponimia de otras regiones, como el norte de Europa, el Egeo u Oriente Medio, con información sobre Asia, aparte de datos genéticos (obsoletos), pero su principal objetivo es evidentemente la Prehistoria de Hispania y regiones vecinas como Francia, Italia, o el norte de África.

Aquí dejo sólo unos fragmentos (énfasis mío), acompañados de imágenes de ambos libros.

villar-indoeuropeos
Indoeuropeos, iberos, vascos y sus parientes (2014). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

Krahe y el europeo antiguo

La investigación del “europeo antiguo” o Alteuropäisch, popu
The investigation of “Old European” or Alteuropäisch, popularized by Krahe, began precisely with the study of some toponyms and personal names spread all over Europe, previously considered “Ligurian” (by H. d’Arbois de Jubainville and C. Jullian) or “Illyrian” (by J. Pokorny), with which those linguistic groups – in turn badly known – were given an excessive extension, based only on some lexical coincidences.

Éste es un comentario del autor sobre Krahe, cuyas opiniones desfasadas son frecuentemente usadas en contra de sus datos compilados, lo que encuentro paradójicamente aplicable a los datos recogidos por Villar y a su asignación tentativa de una cronología absoluta asociada a su cronología lingüística relativa – incluyendo la expansión de un indoeuropeo “Mesolítico” vs. un vasco-ibero “Neolítico” vs. celta de la Edad del Bronce – cuando está claro hoy que la secuencia de eventos fue mucho más tardía que eso:

Está muy extendida en la actualidad una postura despectiva y globalmente descalificadora a todo lo que suena a alteuropäisch y a Krahe, a veces sin la necesaria discriminación entre las diferentes hipótesis, o ni siquiera entre datos e hipótesis. No es justo que se descalifiquen en un solo juicio simplista la versión de H. Krahe y la de W. P. Schmid como si fueran una misma cosa. Pero es un dislate mayor minorar el valor de los datos hidro-toponímicos de Europa por el mero hecho de que Krahe les atribuyera una explicación histórica inverosímil. Los datos son reales y siguen necesitados de una adecuada explicación dentro de un marco histórico real, a pesar de la inviabilidad de la explicación de Krahe.

Con eso llegamos a un punto que me interesa destacar. Entre los alérgicos a todo lo que suponga desviarse un ápice del paradigma de la indoeuropeización a suceso único va ganando terreno una actitud que consiste en considerar que esa hidro-toponimia ha sido introducida en las diversas regiones de Europa y Asia Suroccidental por las propias lenguas indoeuropeas que aparecen históricamente ocupando su suelo. H. Krahe había argumentado sólidamente contra esa posibilidad, por lo que ahora me ahorraré una refutación de mayor calado y me limitaré a señalar algunas dificultades que esa postura se ve obligada a afrontar.

salo-salano
Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Sala, Salaca/Salis, Salaceni,
Salacia, Salacia, Salaeni, Salam, Salandona, Salangi, Salangi , Salaniana, Sãlantas,
Salapa, Salapeni, Salaphitanum, Salapia / Salpia / Salapina palus / Salpe, Salar, Salara, Salarama,
Salarbima, Salariga, Salars, Salas, Salat, Salauris, Salcitani, Sale, Sale, Sale, Sale
stagnum, Salecon, Saleia, Salentina, Salentini, Salernum, Salerni, Sales, Sali, Salia, Salia,
Salica, Salica, Salice, Salii, Salija, Salinẽlis, Salìnis, Salìnis, Salìnis, Salìnis, Salinsae, Salionca,
Salius, Salō, Salō, Saloca, Salodurum, Salona, Salonae, Salonenica, Salonia, Saloniana,
Salonime, Salonium, Salontia, Saluca, Salum, Salum, Salunatasi, Saluntum / Salluntum,
Salùpis, Sãlupis, Salur, Salurnis, Selepitani, Sõlis.

Los defensores de esa alternativa tienen que asumir que el proceso de dialectalización que, antes de las migraciones desde la Urheimat fue separando las distintas ramas indoeuropeas, afectó en el aspecto fonético al vocabulario apelativo general de cada una de ellas pero dejó inalterada en su estado fonético predialectal la hidro-toponimia, así como una buena parte del léxico apelativo relacionado con los conceptos de «río, agua» y las diferentes cualidades de las corrientes de agua. Por ejemplo, según los participantes de esa opinión el Palantia hispano de zona vaccea sería en realidad celta, pero en ese nombre no habría sido de aplicación la pérdida de la /p/ inicial que caracteriza al celta. De igual forma, la hidro-toponimia en Germania queda en buena medida exenta de la Lautverschiebung, en Grecia de la pérdida de /s/ inicial, etc. Esos nombres no sólo dejan de sufrir las innovaciones dialectales correspondientes a sus zonas, sino que a veces presentan innovaciones diferentes a la característica del dialecto involucrado. Por ejemplo la palabra *mori «mar, agua estancada» presenta a veces en la hidro-toponimia de la Galias la forma *mari en vez de *mori propia del celta (Marantium, Marisanga, Marsus), lo que en marco del paradigma ha de ser inevitablemente interpretado com una innovación no celta.

wako-wogo
Relación geográfica potencial entre variantes a prior no relacionadas gráfica-fonéticamente.

Quedan sin explicación los nombres de esta naturaleza que aparecen en zonas donde no existió nunca una lengua indoeuropea histórica prerromana, como ocurre en el Norte de África, Arabia Felix o el Cáucaso: el lago Pallantias en Libia; el río Salat en Mauritania Tingitana; Auso en Mauritania Caesariensis; el río Alonta en Georgia; el río Abas en la Albania caucásica; Salma y Salapeni en Arabia Felix; etc. Claro que para estos casos siempre cabe el recurso de negar cualquier relación de parentesco entre esas formas y sus cognatos europeos y atribuirlo todo al azar de las homofonías fortuitas. Así se sacrifican, una vez más, los datos comparativos molestos en el ara sagrada del paradigma, a pesar de que son tan numerosos y consistentes que si no mediara la fe ciega en el dogma vigente serían suficientes para articular sobre ellos un paradigma nuevo.

La opción de cada indoeuropeista entre el itinerario no-indoeuropeo y el indoeuropeo para explicar la toponimia prehistórica de Europa no está motivada por el hecho de que manejen conjuntos parciales de hidrónimos más propicios alternativamente para lo uno o para lo otro. Por el contrario, frecuentemente un mismo lote de materiales es revindicado por ambas tendencias como suyo propio. Un ejemplo extremo es el de Th. Vennemann que considera sin más como no indoeuropeo (concretamente paleo-euskera) exactamente el mismo material que usó H. Krahe para recorrer su itinerario indoeuropeo. De manera que la estructura y las características lingüísticas del material considerado tiene escaso papel en la elección de uno u otro camino, que resulta más bien condicionada por las convicciones y la adhesión en una variada gama de creencias personales, dogmas tradicionales y paradigmas científicos.

villar-vascos
Lenguas, genes y culturas en la Prehistoria de Europa y Asia suroccidental (2007). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

La columna lingüística

La secuencia de las lenguas que se han hablado sucesivamente en un territorio cualquiera constituye lo que por analogía [con la «columna geológica»] podríamos llamar su «columna etno-lingüística».

A continuación ofrezco el listado de las lenguas detectadas en los sintagmas toponímicos composicionales (y en menor medida derivacionales) en que intervienen los apelativos ub-, up-, ab-, ap-, ur-, il-, igi, tuk-, ip-, analizados en este trabajo.

A partir de la interactuación de los diferentes estratos en palabras y sintagmas híbridos podemos, pues, establecer la columna lingüística en la Península Ibérica y sus territorios vecinos (Europa Occidental y Norte de África) con la siguiente secuencia:

1. Un primer estrato de cronología muy antigua, que en una publicación anterior he propuesto llamar arqueo-indoeuropeo. Los elementos toponímicos pertenecientes a ese estrato manejados a lo largo de este trabajo son abundantes: kerso-, turso-, alawo-, lako-, mido-, silo-, tibo-, etc. Funcionan siempre como topónimos determinantes de un apelativo de cualquier otra lengua. Nunca pone el apelativo «ciudad» (ni «río») en sintagmas híbridos. Sus topónimos (determinantes) se combinan con apelativos de las siguientes lenguas:

   a) Ibérico en Hispania o Sur de Francia: kiŕś-iltiŕ, tuŕś-iltiŕ, alaun-iltiŕte, lakunm∙ -iltiŕte.

   b) La lengua de los igi en el Sur de Hispania y quizá el Norte de África: Cantigi, Saltigi, Sagigi, Sicingi.

   c) La lengua meridional de los -il pospuestos: Mid-ili, Sil-ili, Tib-ili.

   d) La lengua de los -ip pospuestos: Lac-ipo, Ost-ipo, Vent-ipo.

   e) Celta en las Galias: kerso-ialos > Cersolius > Cerseuil; Ibili-duros > Ibliodurus.

karo-karanto
Cariensi, Carantium, Carandonis, Carae, Caraca / Caracca, Carrinensis, Cariaca, Carneus, Carula, Carlae, Carieco, Cariocieco, Caricillum, Carona, Carnona, Caranta, Carantonus / Carantana, Caronte, Carantomum / Carantomium, Carronenses / Garronenses, Cares / Carus, Caranusca, Carona, Caro vicus, Carninia, Carus, Carnutes, Carnonis castrum, Carenses, Caralis / Carallis, Carni, Carnicum, Caraceni, Careia, Carici, Carant / Carrant, Carnonacae, Carontō, Cariolum, Caritani, Carinum, Carantani, Carnuntum, Cariniana Vallis, Cariones, Careotae, Caroia, Caria, Careum, Carnae, Caran, Carnasium, Carnus, Carneates, Carnium, Carenus, Karlasuwa, Carnias, Karahna, Karna, Cariuntis, Kariuna, Careotis, Karu, Caralitis, Carus, Carnasso, Cares, Carene, Caranum, Caria, Carina, Carura, Caralis, Coralis, Carana, Carnalis, Carinum, Carnus, Carium, Carnium, Carnus Carnuntus / Carnusii, Chariuntas, Carandra, Carna, Carana, Carine, Cariatae, Caralae, Carura, Carei, Carura, Caricum, Caranis, Caralia, Carustum, Carystus, Carastasei.

Esta primera etapa arqueo-indoeuropea se corresponde por tanto también con:

Diversas variedades arqueo-indoeuropeas que tienen ab-, ap-, ub-, up- como apelativo para «río». A ellas pertenecen también numerosos topónimos (balsa-, siko-, wol‑, etc.) que actúan como primeros miembros compuestos tanto en sintagmas monoglóticos como híbridos.

Variedades arqueo-indoeuropeas en que ur- es el apelativo «río».

ab-hydronyms

2. El segundo estrato en orden decreciente de antigüedad está constituido por la lengua del apelativo igi «ciudad», si bien su presencia constatada con seguridad se limita a Hispania (especialmente meridional) y Norte de África:

   a) Pone el apeativo igi en compuestos con topónimos arqueo-indoeuropeos como en Salt-, Ast-, Olont-, Cant-, Aur- (Hispania) y Sagigi, Sicingi (Norte de África).

   b) Funciona como topónimo primer miembro de compuesto cuando el segundo es il: Igilium, Igilgili, Singili.

3. El tercer estrato es la lengua del apelativo il «ciudad»:

   a) Pone el apelativo il como determinado en sintagmas híbridos con determinantes arqueo-indoeuropeos: Mid-ili, Sil-ili, Tib-ili.

   b) Pone el apelativo il como determinado en sintagmas híbridos con topónimos determinantes igi: Igilium, Igilgili, Singili.

   c) Pone los topónimos (determinantes) frente al apelativo (determinado) de la lengua -ip (Il-ipa, Il-ipula e Il-ipla).

il-toponyms

4. En cuarto lugar está la lengua del apelativo ip- «ciudad», que pone el apelativo (determinado) en sintagmas con:

   a) Topónimo (determinante) arqueo-indoeuropeo: Lac-ipo, Ost-ipo, Vent-ipo.

   b) Topónimo (determinante) il: Ilipa.

   c) Topónimo de segunda generación híbrido de arqueo-indoeuropeo + il: Balsilippa.

   d) En los conglomerados del tipo Balsilippa y Sicilippa aparecen en la secuencia esperada los tres estratos: arqueo-indoeuropeo + il + ip.

ip-toponyms

5. En el quinto lugar de la secuencia se encuentra la lengua de los tuk-:

   a) Pone el apelativo tuk- en compuestos en que el topónimo es un elemento arqueo-indoeuropeo: Acatucci (cf. Aduatuci en Germania).

   b) Pone el apelativo tuk- «altura, cabezo» en compuestos en que el topónimo es un ip- fosilizado como topónimos: Iptuci, etc.

   c) Al menos en una ocasión un sintagma de ip- fosilizado actúa como topónimo frente a un apelativo celta: Itucodon (< Iptuco-dunum).

NOTA. Aunque Villar habla de los estratos -tuk también en Germania (Aduatukus) y las Islas Británicas (Itucodon), en ambos territorios sólo se describe un caso.

tuk-variants

6. El último lugar lo ocupa el celta:

   a) En Itucodon pone el apelativo (dunum) frente a un topónimo complejo de dos estratos anteriores, ip- + tuk-; y en Iliodurus pone el apelativo duro- frente al igualmente complejo Ibliodurus (

linguistica-cronologia-hispania
[Primera columna modificada para incluir datos de cronología relativa en lugar de absoluta]

Cambio de paradigma

Mas trabajo me costó aceptar que ub- es una variante dialectal de una conocida palabra indoeuropea para «agua, río», de la que previamente se conocían otras tres: ap-, ab-, up-. La obviedad de la correlación fonética ap- / ab- // up- / ub- junto con la razón semántica de su vinculación con los ríos, constatable sobre todo fuera de Hispania pero presente también en nuestra Península, forzaron poco a poco mi resistencia26. Y con ello caía la primera trinchera del dogma, inconmovible hasta ese momento, de que todo lo meridional en la Península había de ser no-indoeuropeo.

ub-ob-hydronyms

Junto a ese componente serial, muchos otros topónimos aislados se fueron revelando como de etimología indoeuropea muy verosímil, tanto en el Este «ibérico» como en el Sur «tartesio». De manera que la ubicuidad de lo indoeuropeo en toda la superficie peninsular comenzó a imponérseme dolorosamente. Digo dolorosamente porque yo carecía de un paradigma en el que encajar la nueva persepectiva que se abría camino en mi mente, que por lo tanto me quedaba suspendida en la nada sin nigún sostén en la teoría, dejándome la sensación de que estaba perdiendo pie. Y durante algún tiempo me resistí a aceptar las profundas implicaciones que todo ello paracía comportar.

Todas las lenguas il, en cualquiera de sus emplazamientos, exhiben un comportamiento composicional en los sintagmas toponímicos híbridos que las sitúa en todos ellos en una posición intermedia entre los estratos claramente neolíticos, con apelativos para sus asentamientos humanos semánticamente derivados de realidades hídricas (ur), y los claramente atribuibles a la Edad del Bronce con apelativos derivados de asentamientos en alturas (briga, dunum). Pero en ese segmento intermedio de la columna se suceden tres estratos: 1) il, 2) ip-, 3) tuk-. En Andalucía hay uno adicional: el estrato igi, de semántica opaca, que precede inmediatamente al estrato il.

or-ur-hydronyms
Hidrónimos en -or-, -ur-.

Para postular que alguno de los estratos toponímicos de nuestra columna implique efectivamente un estrato lingüístico nuevo serán necesarios ciertos requisitos adicionales. Uno de ellos es que, además del apelativo en cuestión, las lenguas involucradas compartan otros rasgos que no podría haberse prestado, como es por ejemplo el muy preciso del orden de elementos en los compuestos Topónimo + Nombre coexistiendo con Nombre + Adjetivo. O el compartir elementos léxicos adicionales que no suelen ser objeto de préstamos, como los adjetivos semánticamente básicos beri «nuevo» y bels «negro».

Desgraciadamente el método toponímico, al igual que el Método Comparativo mismo, no tiene capacidad para establecer cronologías absolutas precisas. (…)

Cronología lingüística

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Hidrotoponimia arqueo-indoeuropea. Datos bálticos compensados. Método estadístico Kriging.

En Europa (Hispania, Sur de Francia, Germania, Islas Británicas, Báltico) el estrato más antiguo que podemos identificar lo constituyen un numero indeterminablede arqueo-variedades de la macro-familia indoeuropea, que no tienen una relación de filiación local directa con las lenguas indoeuropeas históricas, en la medida que podemos constatar. De hecho hemos visto que los indicios estratigráficos nos llevan a considerar la principal lengua indoeuropea prerromana de Hispania, el celta, como un estrato posterior al de la lengua il, que a su vez es posterior a las arqueo-variedades indoeuropeas peninsulares.

En África del Norte hay también presente un estrato arqueo-indoeuropeo. Pero allí existe además un estrato no-indoeuropeo muy antiguo cuya identidad no puedo definir a través del material utilizado. Tampoco me ha sido posible establecer antigüedad relativa de uno y otro en suelo africano.

Otra de las lenguas involucradas, la que tiene il- como apelativo para «ciudad» en el Suroeste de Hispania y el Norte de África, podría tener algún tipo de relación de parentesco con el euskera por una parte y el ibero por otra, pero de la misma forma indirecta que acabo de señalar para las arqueo-variedades indoeuropeas respecto a las lenguas indoeuropeas históricas. O dicho en otros términos: la(s) lengua(s) de los topónimos il- tratados en este trabajo serían arqueo-variedades de una familia lingüística a la que pudieran haber pertenecido dos lenguas históricas conocidas, el ibero y el euskera, sin que podamos establecer una relación de filiación directa ni entre esas dos lenguas históricas entre sí ni entre cualquiera de ellas y las arqueo-variedades il- de la toponimia prehistórica. Sobre este punto volveré en un próximo capítulo.

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[Primera columna modificada para incluir datos de cronología relativa en lugar de absoluta]

En líneas generales el celta no tiene en sus sedes históricas el comportamiento onomástico de una lengua ancestral sino el de una lengua intrusiva, cuya presencia allí no sólo es más reciente que otras variedades indoeuropeas, sino también posterior a la de diversos estratos no indoeuropeos que se ubican entre el más antiguo detectado (arqueo-indoeuropeo) y el último de los prerromanos, que es el propio celta. Si solo detectáramos dos estratos, el arqueo-indoeuropeo y el celta, cabría discutir si es posible que ambos sean uno y el mismo de manera que lo que definimos como celta no sea sino la evolución moderna in situ del arqueo-indoeuropeo. Pero ejemplos como los de kiŕśiltiŕ, kerso-ialos, Cirsa o Itucodon, entre muchos otros analizados a lo largo de este libro lo hacen poco verosímil. Y, por añadidura, la intermediación de varios estratos en la columna entre la lengua arqueo-indoeuropea de los Cirsa, así como la mayor antigüedad en territorio hispano, galo y británico de las lenguas de los ip- y de los tuk- sobre el celta, define a éste último como un estrato nuevo y más reciente que los antedichos, que irrumpió en sus emplazamientos históricos durante la Edad de los Metales.

Como la Arqueología sigue negando la existencia de movimientos poblacionales de una cuantía digna de consideración en la Edad de los Metales, es obligado confesar que el Problema Indoeuropeo sigue intacto. Es comprensible que ante esta aporía, muchas mentes a las que incomoda convivir con las dudas, prefieran adoptar un credo (el tradicional, el neolítico o el continuista) y exponerlo como una certeza a sus alumnos en las aulas o a sus colegas en conferencias y publicaciones. No es mi caso. Para mí, con Voltaire, «le doute est désagréable, mais la certitude est ridicule». O con Manzoni: «E men male l’agitarsi nel dubbio, che riposar nell’errore».

Este artículo se continúa en Hidrotoponimia europea (II): vascos, iberos y etruscos tras arqueo-indoeuropeos.

Relacionado

Yamna la fuente más probable del caballo doméstico; el linaje más próximo, del campaniforme oriental

Artículo de libre acceso Rastreando cinco milenios de domesticación del caballo con una serie temporal extensa de genomas ancestrales, por Fages et al. Cell (2019).

Extractos interesantes (traducción automática, énfasis mio):

La evidencia arqueológica más temprana de ordeño, aprovechamiento y acorralamiento de caballos se encuentra en la cultura Botai de ,5005,500 años de las estepas de Asia Central (Gaunitz et al., 2018, Outram et al., 2009; véase Kosintsev y Kuznetsov, 2013 para discusión). Sin embargo, los caballos tipo Botai no son los ancestros directos de los domesticados modernos sino los caballos de Przewalski (Gaunitz et al., 2018). Por lo tanto, el origen genético de las domesticadas modernas sigue siendo polémico, con sugerencias de candidatos en las estepas Pontic-Caspian (Anthony, 2007), Anatolia (Arbuckle, 2012, Benecke, 2006) e Iberia (Uerpmann, 1990, Warmuth et al., 2011). Independientemente de los orígenes de la domesticación, se sabe que el genoma del caballo ha sido remodelado significativamente en los últimos ,32,300 años (Librado et al., 2017, Wallner et al., 2017, Wutke et al., 2018). Sin embargo, en qué momento y en qué contexto (s) se produjeron tales cambios sigue siendo en gran parte desconocido.

Para aclarar los orígenes de los caballos domésticos y revelar su posterior transformación por civilizaciones ecuestres pasadas, generamos datos de ADN de 278 subfósiles equinos con edades que abarcan los últimos seis milenios (n = 265, 95%) (Figuras 1A y 1B; Tabla S1; Métodos STAR). El contenido de ADN endógeno fue compatible con la secuenciación económica de 87 genomas de caballos nuevos con una profundidad de cobertura promedio de 1.0 a 9.3 veces (mediana = 3.3 veces; Tabla S2). Esto más que duplica el número de genomas de caballos antiguos hasta ahora caracterizados. Con un total de 129 genomas antiguos, 30 genomas modernos y nuevos datos a escala genómica de 132 individuos antiguos (0,01 a 0,9 veces, mediana = 0,08 veces), nuestro conjunto de datos representa la serie temporal más grande a escala genómica publicada para un Organismo no humano (Tablas S2, S3 y S4; Métodos STAR).

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Afinidades genéticas.

(A) Análisis de componentes principales (PCA) de 159 genomas de caballos antiguos y modernos que muestran una profundidad de cobertura promedio de al menos 1 vez. La estructura genética general se muestra para los tres primeros componentes principales, que resumen el 11.6%, 10.4% y 8.2% de la variación genética total, respectivamente. Los dos especímenes MerzlyYar_Rus45_23789 y Dunaujvaros_Duk2_4077 discutidos en el texto principal están resaltados. Consulte también la Figura S7 y la Tabla S5 para obtener más información.

(B) Visualización de las afinidades genéticas entre individuos, como lo revela el algoritmo struct-f4 y las permutaciones de 878,475 f4. El cálculo de f4 se condicionó a las transversiones de nucleótidos presentes en todos los grupos, y las muestras se agruparon como en los análisis TreeMix (Figura 3). En contraste con la PCA, las permutaciones f4 miden la deriva genética a lo largo de las ramas internas. Por lo tanto, es más probable que revelen una subestructura de población antigua.

Descubriendo dos linajes de caballos divergentes y extintos

Los caballos domésticos y de Przewalski son los únicos dos linajes de caballos existentes (Der Sarkissian et al., 2015). Otro linaje fue identificado genéticamente a partir de tres huesos que datan de ∼43,000–5,000 años atrás (Librado et al., 2015, Schubert et al., 2014a). Mostró afinidades morfológicas a una especie de caballo extinto descrita como Equus lenensis (Boeskorov et al., 2018). Ahora encontramos que este linaje extinto también se extendió al sur de Siberia, luego del análisis de componentes principales (PCA), la agrupación filogenética y f3 de un grupo de spec 24,000 años de la República de Tuva dentro de este grupo (Figuras 3, 5A y S7A). Este nuevo espécimen (MerzlyYar_Rus45_23789) contiene un ADNmt extremadamente divergente que solo se encontró en las islas de Nueva Siberia hace unos ,233,200 años (Orlando et al., 2013) (Figura 6A; Métodos STAR) y está ausente de los tres huesos previamente secuenciados. Esto sugiere que un linaje de caballos fantasma divergente contribuyó a la ascendencia genética de MerzlyYar_Rus45_23789. Sin embargo, el momento y la ubicación del contacto genético entre E. lenensis y este linaje fantasma siguen siendo desconocidos.

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Modelización poblacional de los cambios demográficos y eventos de mezcla en linajes de caballos existentes y extintos. Los dos modelos presentados muestran la mejor adaptación al SFS multidimensional observado en momi2. El ancho de cada rama se escala con una variación de tamaño efectiva, mientras que las líneas discontinuas de colores indican las proporciones de mezcla y su direccionalidad. La robustez de cada modelo se infirió a partir de 100 pseudo-réplicas bootstrap. El tiempo se muestra en una escala lineal hasta hace 120,000 años y en una escala logarítmica anterior.

Modelado de demografía y mezcla de linajes de caballo extinto y remanente

Las reconstrucciones filogenéticas sin flujo genético indicaron que la EIB se diferenciaba antes de la divergencia entre DOM2 y los caballos de Przewalski (Figura 3; Métodos STAR). Sin embargo, permitir un borde de migración en TreeMix sugirió afinidades más cercanas con un solo espécimen DOM2 húngaro del 3er milenio BCE (Dunaujvaros_Duk2_4077), con una contribución genética extensa (38.6%) de la rama ancestral a todos los caballos (Figura S7B). Esto, y el cromosoma IBE Y extremadamente divergente (Figura 6B), sugieren que una población fantasma divergente pero no identificada podría haber contribuido a la composición genética de la EIB.

Rechazando la contribución ibérica a los modernos domesticos

Las secuencias genómicas de cuatro especímenes de IBE de 4,800 a 3,900 años de antigüedad caracterizados aquí nos permitieron aclarar los debates en curso sobre la posible contribución de Iberia a la domesticación de caballos (Benecke, 2006, Uerpmann, 1990, Warmuth et al., 2011). El cálculo de la llamada relación fG (Martin et al., 2015) proporcionó un límite mínimo para la contribución de la OIE a los miembros de DOM2 (Cahill et al., 2013) (Figura 7A). El máximo de dicha estimación se encontró en el espécimen Húngaro Dunaujvaros_Duk2_4077 (∼11.7% –12.2%), consistente con su agrupación TreeMix con IBE cuando se permite un borde de migración (Figura S7B). Este espécimen se sugirió previamente para compartir la ascendencia con una población aún no identificada (Gaunitz et al., 2018). El cálculo de la estadística f4 indica que esta población no está relacionada con E. lenensis sino con la EIB (Figura 7B; Métodos STAR). Por lo tanto, la OIE o los caballos estrechamente relacionados con la EIB, contribuyeron con la ascendencia de los animales que se encuentran en un centro comercial de la Edad del Bronce Temprano en Hungría desde el 3er milenio BCE. Esto podría indicar que hubo un intercambio de caballos a larga distancia durante el fenómeno del vaso campaniforme (Olalde et al., 2018). El límite mínimo de la F G para la contribución de la EIB a un caballo español de la Edad del Hierro (ElsVilars_UE4618_2672) seguía siendo importante (~ 9.6% –10.1%), lo que sugiere que una influencia genética de la EIE persistió en Iberia hasta al menos el siglo VII aC en un contexto doméstico. Sin embargo, las estimaciones de fG fueron más limitadas para casi todos los caballos antiguos y modernos investigados (mediana = ~ 4.9% –5.4%; Figura 7A).

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TreeMix Phylogenetic Relationships. TreeMix relaciones filogenéticas. La topología de los árboles se infirió utilizando un total de ∼16.8 millones de sitios de transversión y sin tener en cuenta la migración. El nombre de cada muestra proporciona el sitio arqueológico como un prefijo, y la edad del espécimen como un sufijo (años atrás). Los sufijos de nombre (E) y (A) denotan caballos antiguos europeos y asiáticos, respectivamente. Consulte la Tabla S5 para obtener información del conjunto de datos. Imagen modificada para incluir al antepasado probable de domesticados en un círculo rojo, representado por Yamna, el antepasado directo más probable del espécimen de Dunaujvarus.

Caballos de la Edad del Hierro

La diversidad de nucleótidos del cromosoma Y (π) disminuyó de manera constante en ambos continentes durante los últimos ∼2,000 años, pero descendió a los niveles actuales solo después de 850–1,350 CE (Figuras 2B y S2E; métodos STAR). Esto es consistente con el predominio de un haplogrupo oriental de ½ a 700 años en la mayoría de los sementales modernos (Felkel et al., 2018, Wallner et al., 2017). Nuestros datos también indican que la creciente influencia de las líneas de sementales específicas post-Renacimiento (Wallner et al., 2017) fue responsable de una caída de 3.8 a 10.0 veces en la diversidad del cromosoma Y.

Luego, calculamos las estimaciones del π del cromosoma Y en culturas pasadas representadas por un mínimo de tres machos para aclarar los contextos históricos que más impactaron la diversidad del cromosoma Y. Esto confirmó la trayectoria temporal observada anteriormente, ya que los caballos bizantinos (287–861 dC) y los caballos del Gran Imperio Mongol (1,206–1,368 dC) mostraron una diversidad limitada pero mayor que la moderna. Caballos de la Edad de Bronce de la cultura de Piedras de Ciervo en Mongolia, caballos medievales de Aukštaičiai de Lituania (siglos noveno a décimo de la Era Común), y Caballos de la cultura Pazyryk de los escitas durante la Edad del Hierro mostraron niveles de diversidad similares (0.000256-0000267) (Figura 2A). Sin embargo, la diversidad fue mayor en los caballos de La Tène, romanos y galorromanos, donde las proporciones de π de Y a autosómica fueron cercanas a 0.25. Esto contrasta con los caballos modernos, donde la marcada selección de líneas específicas conduce a relaciones π a autosómicas sustancialmente por debajo de 0.25 (0.0193-0.0396) (Figura 2A). Las proporciones de cerca de 0.25 Y a autosomal π encontradas en los caballos La Tène, romanos y galorromanos sugieren estrategias de reproducción que incluyen un éxito reproductivo uniforme entre sementales o un éxito reproductivo igualmente sesgado en ambos sexos (Wilson Sayres et al. 2014).

El término linaje se usa en este documento, como en muchos otros en genética, definido por una ascendencia específica. Mantengo esa nomenclatura a continuación. No debe confundirse con los “linajes” o “líneas” que se refieren a los haplogrupos del cromosoma Y (o ADNmt).

Apoyando la naturaleza “arcaica” de los caballos húngaros del campaniforme que se expanden desde las estepas póntico-cáspias son:

  • Entre las líneas del cromosoma Y, el grupo común formado por Botai-Borly4 (estrechamente relacionado con DOM2) , caballos escitas de Aldy Bel (Arzhani), caballos de la Edad del Hierro de Estonia (Ridala), caballos de la cultura Xiongnu (Uushgiin Uvur), y caballos romanos de Autricum (actual Chartres).
  • Entre las líneas de ADNmt, el grupo común formado por las muestras de Botai ,LebyazhinkaIV NB35, y diferentes domesticados euroasiáticos, incluidos muchos de los antiguos europeos occidentales, revelando una probable expansión de ciertos subclados al este y oeste con la cultura Repin.

(…)(…) DOM2 contribuyó con un 22% al ancestro de los caballos de Przewalski ca. 9.47 kya, sugiriendo el óptimo holoceno, en lugar de la cultura botai eneolítica (∼5.5 kya), como un período de contacto con la población. Esta introgresión previa a Botai podría explicar la topología del cromosoma Y, donde se informó que los caballos de Botai portaban dos haplogrupos segregantes diferentes: uno ocupaba una posición basal en la filogenia, mientras que el otro estaba estrechamente relacionado con DOM2. Sin embargo, se sabe que se produjeron múltiples pulsos de mezcla a lo largo de la divergencia de DOM2 y el linaje Botai-Borly4, que incluye un 2,3% de la contribución post-Borly4 al DOM2 y una intogresión DOM2 más reciente del 6,8% en los caballos de Przewalski (Gaunitz et al., 2018). Los parámetros del Modelo C2 acomodan todo esto como un solo pulso de mezcla, probablemente promediando las contribuciones de todos estos eventos múltiples

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Las etiquetas de las puntas están compuestas respectivamente por nombres de muestras individuales, su número de referencia y su edad (años atrás, desde 2017). Rojo, naranja, verde claro, verde, verde oscuro y azul se refieren a caballos modernos, antiguos DOM2, caballos Botai, caballos Borly4, caballos Przewalski y E. lenensis, respectivamente. Negro se refiere a caballos salvajes que aún no se han identificado como pertenecientes a ningún grupo en particular, en ausencia de suficientes datos a escala genómica. Los clades, compuestos solo por los caballos de Przewalski o los antiguos caballos DOM2, se colapsaron para aumentar la legibilidad.
(A) Árbol de máxima verosimilitud que recorre las relaciones filogenéticas entre 270 genomas mitocondriales.
B) El mejor árbol de probabilidad máxima del cromosoma Y (modelo de sustitución GTRGAMMA) excluyendo el grupo externo. Los soportes de nodo se indican como fracciones de 100 pseudorreplicados de arranque. No se muestran los soportes Bootstrap inferiores al 90%. La raíz se colocó en el punto medio del árbol. Consulte también la Tabla S5 para obtener información sobre el conjunto de datos.
Imagen modificada del papel, que incluye un cuadrado rojo en grupos arcaicos que contienen la muestra húngara y un círculo rojo alrededor del semental ancestral más común y la yegua de las estepas Pontic-Caspian.

El documento no puede ofrecer una imagen detallada de la domesticación de caballos en la Prehistoria, pero es otro paso más para mostrar cómo Repin / Yamna es la fuente más probable de expansión de los caballos domésticos en Eurasia. Aún más interesante, los colonos Yamna en Hungría probablemente expandieron un antiguo linaje de ese caballo al mismo tiempo que se expandieron con la cultura campaniforme clásica. Se encuentran así paralelos notables entre:

La expansión de una antigua línea de caballos domésticos relacionados con yamna Hungaría / campaniforme oriental parece ser confirmada por la muestra preibérica de Vilars I, Els Vilars4618 2672 (ca. 700-550 aC), probablemente de ascendencia de campaniformes ibéricos, mostrando un linaje más antiguo que los indoiranios, que más tarde reemplazaron a la mayoría de las líneas paternas europeas.

NOTA.Para contactos conocidos entre Yamna y protocampaniformes justo antes de la expansión del campaniforme oriental, vea una publicación reciente sobre los grupos yamna de vanguardia hasta Sevilla .

Los hallazgos del artículo confirman la expansión del caballo primero (y principalmente) a través del bioma de la estepaimitando primero siguiendo la expansión de los protoindoeuropeos y luego siendo reemplazados gradualmente (o no tan gradualmente) por líneas traídas a Europa por culturas de la estepa especializadas en equitación, durante sus expansiones hacia el oeste en la Edad de Bronce, la Edad de Hierro y el medievo temprano. La expansión también se correlaciona bien con la propagación conocida de la tracción animal y el pastoreo antes del año 2000 aC:

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Imagen superior: Mapa con evidencia de tracción animal antes de ca.2000 aCImagen inferior: frecuencia de hallazgos de evidencia de tracción animal (naranja), sellos cilíndricos (púrpura) y ruedas de alfarero (verde) en los siglos IV y III aC (consulta del Atlas Digital de Innovaciones).Los datos apuntan a un pico temprano en la expansión de esta innovación al final del 4º y 3º milenio a. C., mientras que la evidencia directa respalda un aumento radical desde alrededor de mediados del 3er milenio aC hasta principios del 2º milenio, coincidiendo con la expansión de Vasos de campana oriental y culturas europeas relacionadas de la Edad del Bronce Antiguo.Datos e imagen modificados de Klimscha (2017)

EDITADO (3 Mayo 2019): un recordatorio reciente de estos desarrollos paralelos por parte de David Reich en Insights in visiones de las expansiones de idiomas con el ADN antiguo:

Haplogrupo R1b-M167/SRY2627 vinculado a la expansión celta y a la cultura de los campos de urnas

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Como se puede ver por mi interés en el recientemente publicado Olalde et al. (2019) Iberia paper, una vez que se acepta que los campaniformes orientales expandieron el indoeuropeo noroccidental (IENO), la pregunta más importante es el cómo de la expansión de los diferentes dialectos atestiguados a sus áreas históricas.

Ya tenemos una idea bastante desarrollada sobre la expansión de los celtas, basándonos en testimonios protohistóricos, en lenguas fragmentarias, y en estimaciones lingüísticas, pero la conexión con Celtic with bien campos de urnas, bien Hallstatt/La Tène siempre estuvo algo borrosa, debido a la falta de datos sobre movimientos poblacionales.

El último artículo sobre Iberia es interesante por muchos detalles, como por ejemplo:

  • El rechazo del último invento basado en el simplista “componente de estepa = IE”, la comparación obsesiva de campaniformes de holanda con básicamente cualquier cosa que se mueva en Europa.
  • Un flujo discreto de componente norteafricano en algunos individuos antes de la invasión musulmana (que probablemente fue mediada por gentes del norte de África, más que del Levante).
  • El hallazgo de colonias griegas muy parecidos a los micénicos en el siglo V a. C. (con linajes R1b también).
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Modified from section of PCA of ancient samples by Olalde et al. (2019). “IE Iberia” se refiere a lenguas precélticas de Iberia, como el galaico-lusitanoin del oeste (véase más sobre el lusitano) y potencialmente la lengua emparentada con el ligur en el noreste y en el sur de Francia.

El artículo es, sin embargo, de particular relevancia desde la perspective de la lingüística histórica. Sus hallazgos confirman que:

  • Los pueblos de habla celta se expandieron en Iberia probablamente en el Bronce Tardío – temprana Edad del Hierro (muy probablemente con la cultura de los campos de urnas, antes del 1000 a. C.) con componente ancestral europeo septentrional/central.
  • NOTE. El artículo marca lo que se cree son las fronteras de lenguas indoeuropeas durante la Edad del Hierro en tiempos tardíos, extrapolando la situación al pasado. Sitios mediterráneos con rasgos ibéricos (desde el siglo VI aproximadamente) correspondían probablemente a hablantes no indoeuropeos, pero no está claro lo que pasó en los siglos anteriores a ese momento. La llegada de celtas con la cultura de los campos de urnas hace muy probable que la expansión de los iberos desde Levante hacia el norte sucediera después, incorporando así más componente de estepa en el proceso. El sitio meridional (orentalizante, tarteso) de La Angorrilla muestra incineración e influencia fenicia. Los sitios celtíberos son indudablemente de habla celta.

  • La llegada poco después de los (fenicios, griegos y) romanos en Iberia está marcada por componente ancestral mediterráneo central/oriental y norteafricano.
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Expansión de los diferentes componentes ancestrales en Iberia en la prehistoria. Modificado de Olalde et al. (2019) para incluir etiquetas con poblaciones asociadas a cada componente.

Aunque ambos datos confirman lo que más o menos se sabía sobre los dialectos IENO más antiguos, y apoyan además el papel de los campaniformes orientales en la expansión del indoeuropeo noroccidental, la primera parte es interesante por dos motivos:

  1. La hipótesis de Celta del Oeste de Koch, que recientemente a vuelto a la carga con un modelo renovado basado en el manido “componente de estepa”, es rechazada una vez más con genómica poblacional, como era de esperar. Llegados a este punto dudo de que haya nada que influya en los que apoyan esta teoría (porque se pueden proponer infinidad de capas “celta-sobre-celta”), pero si no se está obsesionado con continuidad autóctona de las lenguas celtas en el Atlántico se puede empezar a tener una buena idea de la separación dialectal (y clasificación) más acertada basada en la expansión de componentes ancestrales y haplogrupos.
  2. Creíamos en los años 2000 que la expansión del haplogrupo R1b-M167 (TMRCA ca. 1100 a. C. para YTree o 1700 a. C. para YFull) estaba asociada con la expansión de los iberos desde los Pirineos, a su vez (por tanto) relacionada con los protovascos. Esta presencia no indoeuropea en el noreste peninsular ha sido rebatida ya de forma suficiente basándose en datos de toponimia en cuanto a lingüística, mientras que en genética puede rechazarse con las pruebas de casos modernos y el descubrimiento de la amplia distribución del subclado en Europa occidental y septentrional. Ahora resulta aún más probable (a falta de confirmación en DNA antiguo) que este haplogrupo se expandió con los celtas.

NOTE. En lo que se refiere a SNPs de R1b, YTree tiene más casos (y por tanto más SNPs) para trabajar con estimaciones, debido a su conexión con grupos FTDNA, así que en principio es más fiable (aunque las estimaciones se calcularon en 2017). Sin embargo, los métodos para estimar la edad del MRCA son diferentes entre YTree y YFull.

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Estimaciones de YTree del TMRCA para R1b-Z262 (izquierda) y R1b-M167 (derecha).

El por qué esto es importante tiene que ver con el descubrimiento de que los celtas se expandieron de forma explosiva en todas direcciones durante el rango estimado del celta común (ca. 1500-1000 a. C.), y por tanto R1b-M167 será probablemente uno de los claros marcadores de ADN-Y de la expansión celta, cuando aparezca en casos antiguos, quizá en nuevos SNP calls de individuos de Olalde et al. (2019), o en futuros artículos sobre campos de urnas/Hallstatt/La Tène.

Subclados hermanos derivados de R1b-Z262 (TMRCA ca. 1650 a. C. para YTree, o 2700 para YFull), aunque comparten un origen muy antiguo común, puede que formaran parte de las mismas comunidades que expandieron R1b-M167, probablemente desde algún punto de Europa central, posiblemente representando restos de una expansión previa centroeuropea (¿cultura de los túmulos?), como sugieren el individuo SZ5 de Szólád (R1b-CTS1595) y la distribución de linajes modernos.

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Izquierda: distribución de haplogrupo L176.2 (YFull R1b-CTS4188); Derecha: Distribución moderna de M167. Ambos incluyen expansiones posteriores dentro de Iberia. Mapas de contorno de frequencia de alelos derivados de los SNPs analizados en Solé-Morata et al. (2017).

La expansión celta puede que no fuera una migración masiva de gentes que reemplazaran todas los linajes paternos de los territorios que controlaron (como era frecuente en el Neolítico y Calcolítico), por causa del nuevo sistema dominante de la Edad del Bronce basado en jefaturas que confían en alianzas, pero está claro que los celtas tempranos van a mostrar también una expansión de ciertos linajes paternos exitosos.

Y por supuesto puedes decir adiós a la teoría del “Vascónico = R1b-DF27” autóctono, si es que – por alguna extraña razón – no lo habías hecho ya.

NOTE: Ésta es ahora mismo la interpretación más probable de los datos basados en estimaciones de mutaciones; no está confirmada con datos antiguos.

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¡Feliz año nuevo 2019…y disfruta de nuestros nuevos libros!

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Siento las últimas semanas de silencio, pero he estado ocupado y tengo otros proyectos en marcha. Por eso precisamente quería acabar con un proyecto en el que llevo trabajando varios meses.

He decidido por tanto publicar una versión provisional del texto, con la esperanza de que será útil en los próximos meses, cuando no podré actualizarlo tan frecuentemente como querría:

He puesto enlaces a traducción automática con Google Translate, que puede funcionar especialmente bien para Juego de Clanes & Choque de jefes.

Hay por el momento una persona que está trabajando en la traducción al español. Si alguien más quiere ofrecerse que me escriba a cquiles@academiaprisca.org para ponerles en contacto.

Una parte interesante del trabajo son los mapas incluidos en los materiales suplementarios: he añadido datos de ADN-Y, mtDNA y ADMIXTURE usando un programa GIS. Los gráficos de PCA son también importantes para seguir el texto.

Habría preferido esperar a una revisión en condiciones de la sección de arqueología y las secciones sobre lenguas urálicas en lingüística, pero dudaba de tener tiempo para adoptar los cambios cuando llegaran, así que era ahora o en diciembre…

Lo digo en la introducción, pero es evidente que ciertos aspectos del libro son tentativos, como poco: cuanto más nos distanciamos del protoindoeuropeo tardío, menos claros son muchos aspectos. Además, no estoy convencido de la posibilidad de reconstruir una lengua eurasiática o nostrática, aunque tienen cierto interés cuando se trata de ofrecer una visión completa del pasado, incluyendo identidades etnolingüísticas.

No puedo ser un experto en todo y estos libros cubren mucho. Tendré por tanto que publicar correcciones a medida que salga nueva información o que se envíen revisiones. Por ejemplo, sólo días antes de publicarlo (antes de que se publicaran algunos SNP de Wang et al. 2018) algunos párrafos sugerían que el nostrático podría haberse expandido desde Oriente Medio junto con el componente ancestral AME. Ahora no parece así y por eso lo cambié justo antes de publicar. Así de tentativas son ciertas rutas y así de radicales pueden ser los cambios en el futuro próximo. Y eso solo si aceptamos una familia nostrática…

Canción de ovejas y caballos (CdOyC) releído

Para poder revisar y actualizar el texto de forma apropiada, he decidido comenzar una serie de posts sobre diferentes aspectos.

Éasta es una lista actualizada de los posts: