Indoeuropeos preceltas descendientes de campaniformes ibéricos de haplogrupo R1b-P312

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Los datos de ADN antiguo de Iberia publicados por Olalde et al. (2019) son interesantes por varios motivos, pero aún tengo la impresión de que los autores – y por consiguiente muchos lectores – se centraron en información poco relevante acerca de movimientos poblacionales muy recientes, o incluso destacaron los detalles menos importantes relacionados con eventos históricos.

Ya he escrito sobre la relevancia de estos hallazgos para la cuestión indoeuropea en una opinión inicial (inglés), luego en un post más detallado sobre sus consecuencias (inglés), luego sobre la llegada de lenguas célticas con el hg. R1b-M167, y después en combinación con la más reciente investigación hidrotoponímica.

Este post es por tanto un resumen de sus hallazgos con ayuda de mapas de interpolación de vecinos naturales de componentes Campaniforme_Alemania y Campaniforme_Francia. Aunque los mapas no son necesarios, visualizar geográficamente los datos disponibles facilita sin duda la comprensión de la información más relevante. Aquello que considero puntos claves de la publicación está en negrita y enumerado.

NOTA. Para obtener mapas “más naturales”, la extrapolación para toda la Península Ibérica se consigue mediante interpolación usando datos externos de las Islas Británicas, Europa Central y África. Ésta no es obviamente una solución ideal, pero – a falta de datos de las esquinas de la Península – este método da una apariencia homogénea a todos los mapas. Sólo los datos en línea recta entre los casos etiquetados en cada map son verdaderamente interpolados dentro de la Península Ibérica, mientras que el resto funcionan p.ej. como un mapa mayor (y más simplista) de componentes ancestrales en el Bronce europeo.

Calcolítico

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Grupos Calcolíticos ibéricos y expansión del paquete protocampaniforme. Véase el mapa completo.

El paquete protocampaniforme pudo expandirse hacia Europa Central con componente ancestral Calcolítico_Iberia o no. A priori, parece que se trató más bien de una difusión cultural de rasgos que partieron del occidente peninsular alrededor del 2800 a.C.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Calcolítico ibérico. Véase el mapa completo.

La situación durante el Calcolítico sólo es relevante para la cuestión indoeuropea en tanto en cuanto muestra un componente ancestral homogéneo de tipo Calcolítico_Iberia con haplogrupos de cromosoma Y (y ADNmt) típicos del Neolítico ibérico dominando la Península hasta ca. 2500 a.C. Ésta podría representar la comunidad vascoibérica original.

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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Calcolítico ibérico. Véase el mapa completo.

Periodo campaniforme

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Grupos campaniformes ibéricos y potenciales rutas de expansión. Véase el mapa completo.

La expansión del pueblo campaniforme trajo un cambio cultural y genético a toda Europa, hasta el punto de que ha sido considerado por Mallory (2013) – el último entre muchos otros antes que él – como el vector de expansión de las lenguas indoeuropeas noroccidentales. Olalde et al. (2019) probó dos puntos principales en este sentido, que ya habían sido esbozados en Olalde et al. (2018):

(1) Los campaniformes orientales trajeron el hg. R1b-L23 y componente ancestral Yamna a Iberia, ergo el fenómeno campaniforme no fue un (mero) desarrollo local ibérico, sino que significó la expansión de gentes que pueden trazar sus antepasados hasta la cultura Yamna, quienes finalmente reemplazaron a gran parte de la población ibérica.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania durante el periodo campaniforme (ca. 2600-2250 a.C.). Véase el mapa completo.

(2) Los campaniformes clásicos tienen como población originaria más cercana a los campaniformes de Alemania, y rechazan un origen cercano a los campaniformes del Rhin (i.e. campaniformes de las Islas Británicas, de Holanda, o del norte de Francia), ergo la cultura de los sepulcros individuales no fue tampoco el origen de la cultura campaniforme (véase más aquí).

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del campaniforme ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del campaniforme ibérico. Véase el mapa completo.

Edad del Bronce Antiguo

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Grupos ibéricos del Bronce Antiguo ibérico y probables expansiones de población y cultura. Véase el mapa completo.

El Bronce Antiguo en Iberia es un periodo de ajustes antes de alcanzar el equilibrio final. Distinto de la situación en las Islas Británicas, donde los campaniformes causaron un rápido reemplazo poblacional, Iberia muestra – como el periodo Neolítico Tardío Nórdico – siglos de equilibrio genómico entre pueblos de habla indoeuropea y no indoeuropea, como podía sugerir la investigación hidrotoponímica.

(3) Antiguos europeos hablantes de arqueo-indoeuropeo ocuparon primero toda la Península Ibérica, antes de la expansión probable de uno o más grupos de habla no indoeuropea, en línea con lo que se sabe acerca de la cronología relativa de las capas hidrotoponímicas de Iberia.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Antiguo (ca. 2250-1750 a.C.). Véase el mapa completo.

Este equilibrio se ve en términos de componente ancestral Campaniforme_Alemania vs. Calcolítico_Iberia, pero también en haplogrupos de cromosoma Y, con los desarrollos tardíos más interesantes sucediendo en el sur peninsular, alrededor del territorio donde emergió la cultura de El Argar, en oposición radical a la cultura campaniforme.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Antiguo ibérico. Véase el mapa completo.

(4) Los campaniformes y sus descendientes se expandieron bajo migraciones eminentemente masculinas, propias de la tradición patrilineal indoeuropea, tal y como se ve en la cultura Yamna e incluso antes en la cultura de Jvalinsk. De Olalde et al. (2019):

Obtuvimos proporciones más bajas de componente Campaniforme_Alemania en el cromosoma X que en autosomas (Tabla S14), aunque el Z-score para las diferencias entre las estimaciones es 2.64, probablemente debido a un error estándar grande asociado con las proporciones de mezcla en el cromosoma X.

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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Antiguo ibérico. Véase el mapa completo.

En cuanto a la PCA, los casos de Bronce Ibérico ocupan un grupo intermedio entre Calcolítico_Iberia y Campaniforme_Alemania con componente de Estepa, con los casos ricos en componente Yamna del norte (Asturias, Burgos) representando la probable fuente de la población europea antigua cuyas lenguas sobrevivieron hasta bien entrada la Edad del Hierro:

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PCA de casos europeos antiguos. Marcados y etiquetados los grupos del Bronce y casos relevantes. Véase la imagen completa.

Edad del Bronce Medio

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Grupos del Bronce Medio en Iberia y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

Durante el Bronce Medio, el equilibrio encontrado durante el periodo anterior se revierte, con una esfera de influencia argárica (probablemente no indoeuropea) expandiéndose hacia el oeste y el norte, representada por componente Calcolítico_Iberia y menor cantidad de Campaniforme_Alemania, presente en este periodo en toda la Península, aunque en distintos grados.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Medio (ca. 1750-1250 a.C.). Véase el mapa completo.

Todos los grupos ibéricos estaban ya probablemente bajo un cuello de botella de linajes R1b-DF27, aunque es de prever que hubiera distintos subclados en las diferentes regiones:

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Medio ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Medio ibérico. Véase el mapa completo.

Edad del Bronce Tardío

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Grupos del Bronce Tardío y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

El Bronce Tardío representa la llegada de la cultura de los campos de urnas, que probablemente se expandió con gentes de habla celta. Un transecto del Bronce Tardío antes de su impacto genético muestra todavía un componente ancestral prevalente de estepa tipo Campaniforme_Alemania, con un pico muy probable en Iberia septentrional/occidental:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Bronce Tardío (ca. 1250-750 a. C.). Véase el mapa completo.

(5) Los lusitano-galaicos eran descendientes de campaniformes ibéricos de componente ancestral Campaniforme_Alemania y hg. R1b-M269. Datos autosomales de los casos I7688 y I7687 del Bronce Final (final del periodo reportado para los individuos, ca. 1200-700 a.C.) de Gruta do Medronhal (Arrifana, Coimbra, Portugal) confirman este extremo.

En los años 1940, huesos humanos, objetos metálicos (n=37) y huesos no humanos fueron descubiertos en la cueva natural de Medronhal (Arrifana, Coimbra). Todos estos hallazgos se encuentran depositados en el Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad de Coimbra y son analizados por un equipo multidisciplinario. Los objetos sugieren una fecha a comienzos del primer milenio a.C., lo que se confirma con la datación por radiocarbono de un peroné humano: 890–780 cal BCE (2650±40 BP, Beta–223996). Esta cueva natural tiene varias habitaciones y dos entradas. No hay información disponible sobre el contexto de los restos humanos. Hoy en día estos restos se conservan mezclados y corresponden a un número mínimo de 11 individuos, 5 adultos y 6 no adultos.

En particular, el individuo I7687 muestra hg. R1b-M269, sin más SNPs de calidad, positivos o negativos (véase el informe completo). Estos individuos representan por tanto otro fuerte apoyo a la expansión del indoeuropeo noroccidental con los campaniformes.

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos del Bronce Tardío ibérico. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos del Bronce Tardío ibérico. Véase el mapa completo.

NOTA. Para entender por qué la región de Coimbra era (proto)lusitana, y no simplemente europea antigua en general, hasta la expansión de los Turduli Oppidani, véase cualquier publicación reciente sobre la expansión de estelas de guerrero, hidrotoponimia, antroponimia, teonimia (p.ej. acerca del vocabulario de lanzas).

Edad del Hierro

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Grupos prerromanos ibéricos y probables expansiones poblacionales y culturales. Véase el mapa completo.

En un periodo complejo de múltiples movimientos poblacionales y reemplazos lingüísticos, el transecto temporal en Olalde et al. (2019) ofrece ciertas claves relevantes para los pueblos paleohispánicos:

(6) La expansión de las lenguas celtas se asoció con la difusión del componente ancestral tipo Campaniforme_Francia, muy probablemente ya durante la cultura de los campos de urnas en el Bronce Tardío, ya que un caso tartésico y un caso pre-ibérico (ambos ca. 700-500 a.C.) ya muestran este componente, en regiones que unos siglos antes no lo mostraban. De forma similar, un caso del Bronce Tardío en Álaba (ca. 910-840 a.C.) no lo mostraba, mientras que celtíberos de esa misma área (ca. siglo IV a.C. y posteriores) lo muestran, dibujándose así probables rutas de expansión de los celtas desde el noreste hacia el oeste/sudoeste.

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Francia en Iberia durante la Edad del Hierro Temprano (ca. 750-250 a.C.). Véase el mapa completo.

(7) La distribución del componente ancestral Campaniforme_Alemania tiene su pico durante la Edad del Hierro entre los europeos antiguos de Iberia Occidental, incluyendo lusitano-galaicos y probablemente también astures y cántabros, en línea con lo que se esperaba antes de la investigación genética:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la Edad del Hierro Temprano (ca. 750-250 a.C.). Véase el mapa completo.

Probablemente se obtiene una imagen más precisa de la transición del Bronce Final a la Edad del Hierro al incluir el individuo I2469 de El Sotillo, Álava (ca. 910-875 a.C.) como tampón para la expansión del componente típico celta al occidente, y al individuo I3315 de Menorca (ca. 904-861 a.C.), a falta de casos más recientes de regiones intermedias:

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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Alemania en Iberia durante la transición del Bronce Final al Hierro Temprano. Véase mapa completo.
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Interpolación de vecinos naturales de componente ancestral Campaniforme_Francia en Iberia durante la transición del Bronce Final al Hierro Temprano. Véase mapa completo.

En términos de haplogrupos de ADN-Y y ADNmt, la situación es difícil de evaluar sin más casos y subclados más específicos:

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Mapa de haplogrupos de ADN-Y entre casos de la Edad del Hierro en Iberia. Véase el mapa completo.
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Mapa de haplogrupos mtDNA entre casos de la Edad del Hierro en Iberia. Véase el mapa completo.

En la PCA, los individuos protolusitanos ocupan un grupo intermedio entre Bronce_Iberia y Bronce_Iberia_Norte (véase arriba), incluyendo al individuo del Bronce Tardío de El Sotillo, mientras que los pueblos celtas (incluyendo pre-iberos e iberos de ascendencia céltica del noreste peninsular) muestran una posición similar – aunque evidentemente no relacionada – debido a la más reciente mezcla entre Bronce_Iberia y Campo de Urnas/Hallstatt de Europa Central:

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PCA de casos europeos antiguos. Marcados y etiquetados los grupos de la Edad del Hierro y casos relevantes. Véase la imagen completa.

(8) Pueblos iberos del noreste penisular representan una expansión reciente del idioma desde el sur, posiblemente acompañada por un incremento en componente mezclado Calcolítico_Iberia/Campaniforme_Alemania desde el Levante.

(9) Los vascos modernos representan un aislamiento + cuellos de botella de ADN-Y después de los movimientos poblacionales de la Edad del Hierro, probablemente de la migración de los aquitanos al sur de los Pirineos y mezcla con celtas en periodo romano, incluyendo el aislamiento conocido de la región durante la Baja Edad Media y posteriormente. Del artículo:

[Los vascos modernos] se solapan genéticamente con poblaciones de la Edad del Hierro que muestran unos niveles sustanciales de componente de estepa.

Asumiendo que el componente ancestral Campaniforme_Francia se difundió con la cultural de los campos de urnas (que se expandió con gentes de habla celta), los hablantes de vascónico estarían representados por alguna población – muy probablemente de Francia – cuyo componente ancestral estaba próximo a los campaniformes del Rhin (véase aquí).

De forma alternativa, una lengua vascónica pudo haber sobrevivido en alguna población de componente ancestral Calcolítico_Iberia/Francia que quedó aislada al norte de los Pirineos cerca de la fachada atlántica durante la Edad del Bronce, y que luego se mezcló con pueblos de habla celta al sur de los Pirineos, hasta el punto de que su verdadero componente ancestral quedó diluido.

En cualquier caso, la mezcla genética tipo estepa de claro origen celta entre los vascos modernos sugiere por el momento una llegada reciente a Aquitania durante el periodo protohistórico, lo que apoya la investigación hidrotoponímica.

Conclusión

Los aspectos más interesantes a discutir tras la publicación de Olalde et al. (2019) habrían sido por tanto la naturaleza controvertida de gentes paleohispánicas para los que no se tienen muchos datos lingüísticos, tales como:

  • los astures y los cántabros, normalmente considerados indoeuropeos preceltas (véase aquí);
  • los vacceos, normalmente considerados celtas;
  • los vettones, tradicionalmente vistos como de la misma lengua que los lusitanos debido a su sustrato compartido hidrotoponímico, antroponímico y teonímico, aunque hoy son considerados mayoritariamente como un pueblo celtizado y que ayudó a expandir las lenguas celtas hacia el occidente (y arqueológicamente mostrando una división clara con sus vecinos hostiles occidentales por medio de los característicos verracos);
  • los pelendones o los carpetanos, cuya naturaleza indoeuropea precelta también se ha discutido en el pasado;
  • la naturaleza indoeuropea – o incluso “celta”, como defiende Koch – del tartésico;
  • o la potencial conexión remota entre las lenguas vasca e ibera en un tronco común caracterizado por componente ancestral Calcolítico_Iberia/Francia (incluyendo paleosardo).
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Pueblos paleohispánicos prerromanos ca. 300 a.C. Véase mapa completo. Imagen modificada de la versión disponible en la Wikipedia, un buen ejemplo de cómo diseminar ideas equivocadas sobre las lenguas paleohispánicas.

A pesar de estas cuestiones interesantes aún abiertas a discusión, el artículo remarcaba algo ya sabido desde hace tiempo: que los vascos modernos tienen componente de estepa y ADN-Y propios de las gentes de Yamna hace 5,000 años, y que los campaniformes trajeron ese componente ancestral y linajes R1b-P312 a Iberia. Esta interpretación vascocéntrica de la prehistoria ibérica es consecuencia de una tradición decimonónica que imaginaba obsesivamente a pueblos de habla vascónica en sus territorios medievales extrapolados hasta los cromañones y Atapuerca (sí, en serio), e incluso un territorio enorme que incluía toda Iberia y Francia, sólo “reducido” o “roto” por los celtas justo antes de la invasión romana. Una idea recurrente de “autoctonía lingüística” y “pureza genética” de los pueblos de Iberia que nunca tuvo una base científica.

De forma similar, este artículo ofrece ya la prueba N en genómica poblacional de que los argumentos nativistas tradicionales sobre el origen del pueblo campaniforme en Europa Occidental son erróneos, tanto los meridionales (origen nativista ibérico) como los septentrionales (origen nativista del Rhin). Ambas opciones podían rechazarse fácilmente con filogeografía desde 2015, fueron después rechazadas en Olalde et al. y Mathieson et al (2017), luego de nuevo con la actualización y los nuevos casos en Olalde et al. (2018) y Mathieson et al (2018), y ha sido rechazada claramente de nuevo con los datos de Wang et al. (2018) y Yamna Hungría. Los hallazgos de Olalde et al. (2019) son sólo otra gota más en un vaso que rebosa hace tiempo.

Incluso en el último modelo de David Anthony (2017) no cabía duda acerca del origen de los indoeuropeos noroccidentales en la llanura panónica (véase aquí), y su última actualización a la cuestión de la patria protoindoeuropea (2019) muestra que ya está convencido de cuellos de botella del hg. R1b y componente Pre-Yamnaya que parten de un tiempo bastante anterior al de la expansión del campaniforme. Ésta no será la última decepción para los que apoyan teorías zombis: como las hipótesis de las patrias anatolia, armenia o india, algunas ideas míticas están tan enclavadas en la tradición nacionalista o nativista (o ambas) que muchos de los que las apoyan preferirán sin duda que mueran lentamente, bajo innumerables y vergonzosos rechazos a modelos reaccionarios rehechos una y otra vez.

Relacionado

Hidrotoponimia europea (II): vascos, iberos y etruscos tras arqueo-indoeuropeos

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La primera capa hidrotoponímica de Hispania es claramente indoeuropea, tanto en territorios ocupados por indoeuropeos a la llegada de los romanos, como en aquellos ocupados por no indoeuropeos.

Entre los pueblos indoeuropeos, el paradigma tradicional – arrastrado en textos tipo Wikipedia hasta nuestros días – ha sido clasificar sus lenguas como “pre-celtas” a pesar de su fonética no céltica (especialmente la -p- inicial), como consecuencia de la presencia de los mismos topónimos en áreas ocupadas por celtas (e.g. Parisii, Pictones, Pelendones, Palantia); o peor aún simplemente como “celtas”, como consecuencia del famoso componente -briga o similares. Esta visión era evidentemente insostenible a finales del siglo XX, pero hoy en día es sencillamente anacronística.

NOTE. Dado que indoeuropeos y no indoeuropeos del occidente europeo muestran fuertes cuellos de botella del cromosoma Y bajo el haplogrupo R1b-P312, los mapas de este post muestran la evolución de grupos culturales junto con componentes ancestrales de las muestras antiguas de ADN. La serie de mapas de migraciones prehistóricas (en inglés) también contiene mapas de ADN-Y y ADNmt.

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Superior izquierda: Llegada de campaniformes de habla indoeuropea y probable disrupción de la comunidad ancestral vasco-ibera (ca. 2500 en adelante). Superior derecha: mapa con ADMIXTURE de ADN antiguo. Llegada de componente ancestral centroeuropeo (“estepa”, representada aproximadamente por el color azul), con otros componentes aún prevalentes, incluyendo también de forma aproximada Neolítico Anatolio (marrón), cazador-recolector europeo occidental (rojo), y esporádicamente norteafricano (violeta). Nótese la alta proporción de componente centroeuropeo en el centro y norte de Iberia. Véase mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con campaniformes y otros casos coetáneos.

Arqueo-indoeuropeos

Aunque la naturaleza indoeuropea no céltica del lusitano is hoy caso cerrado, la naturaleza de las lenguas “pre-celtas” habladas por cántabros, astures, pellendones, carpetani y vettones todavía es discutida, debido a la falta de material con el que trabajar.

Lusitano-galaico

De Hacia una definición del lusitano, por Vallejo (2013):

Me consta que sigue siendo válida la delimitación del área geográfica fijada por Tovar, determinable básicamente por los documentos directos conocidos, es decir, las inscripciones tradicionalmente aceptadas (las clásicas de Lamas de Moledo, Arroyo de la Luz y Cabeço das Fráguas, además de la nueva de Arroyo y la reciente de Arronches; cf. fig. 1), a las que bien podrían sumárseles algunas otras: la nueva inscripción bilingüe de Viseu forzosamente nos obliga a considerarla como indígena, por contener términos que pertenecen al fondo de la lengua y no solo a la onomástica (me refiero al nexo igo y a los apelativos deibabor y deibobor). En virtud de esta nueva incorporación, podemos considerar también indígenas otros textos aunque no incluyan léxico común (cf. fig. 1, inscripciones 7 a 22), en la confianza de que bastantes escribas lusitanos estaban conscientemente mezclando dos registros lingüísticos (code switching), uno para referirse a las divinidades (para las que usaron frecuentemente flexión indígena) y otro para los antropónimos (siempre con flexión latina).

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Izquierda: Culturas del Bronce Temprano en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt.

En primer lugar, llama la atención que a este perfil geográfico que dibujan los textos le corresponden en distribución casi exacta grandes series de antropónimos y de teónimos.* Entre los abundantes nombres de persona podemos destacar aquellos con un gran número de repeticiones cuya aparición se circunscriba a nuestra región (ver fig. 2). Algunos de ellos son verdaderamente frecuentes y carecen de paralelos en el exterior, como la raíz Tanc- / Tang- (de Tanginus) con nada menos que 130 atestiguaciones, o Tonc- / Tong- (de Tongius o Tongetamus) con 70. Otros muestran también cifras suficientemente representativas como Camalus y Maelo (con 46 repeticiones cada uno), Celtius (con 29) Caturo o Sunua (con 23), Camira (con 22), Doquirus (con 20), Louesius (con 18), Al(l)ucquius (con 17) o Malge(i)nus (con 16). De acuerdo con estas cantidades, no parece que nos encontremos ante apariciones casuales de nombres, teniendo en cuenta que el azar tiende a reducirse al mínimo en la península ibérica desde que podemos manejar fácilmente todo el corpus peninsular. A su vez, Reue, Bandue, Nauiae o Crougiae son los teónimos que mejor representan al área lusitano-galaica, coincidente en lo fundamental (fig. 3) con la que nos habían dibujado tanto la antroponimia como los textos, aunque con menor cantidad de ejemplos.

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Superior izquierda: inscripciones lusitanas (largas y cortas); superior derecha: Mapa de distribución de las estatuas-menhir y las estelas del suroeste, by Rodríguez-Corral (2014) [(1) la presencia de estelas en la Beira Alta y Tras-os-Montes (Portugal) y Orense (Galicia, España); (2) el encuentro en un mismo paisaje noroccidental entre estatuas-menhir noroccidentales y estelas del suroeste; y (3) la hibridación de ambas en una misma forma material (estela/estatua-menhir de Pedra Alta).]; Inferior izquierda: Lusitanian teonymy; inferior derecha: Lusitanian anthroponymy.

*La otra subdivisión de la onomástica, la toponimia, presenta dificultad en la elaboración de series, por las escasas repeticiones de segmentos, una vez eliminado el elemento universal -briga.

Pero no solo son estos grupos de nombres y de raíces los que nos ayudan a definir una gran área noroccidental, sino que, como he tenido ocasión de mencionar en otros lugares, pueden también añadirse algunos fenómenos onomásticos que comparten una distribución similar: la desinencia -oi (con una asimilación en -oe / -ui) de dativo singular teonímico, la desinencia -bo de dativo plural, la presencia del sufijo formador de nombres -aiko-, además de otros rasgos fonéticos como el paso de e > ei en la antroponimia, la reducción ug > u o el paso de w > b.

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El aislamiento genético en el noroeste de Iberia en muestras modernas (norte de Portugal / sur de Galicia) es mayor que en otras regiones de Iberia, formando diferentes grupos ancestrales que se dividen antes del resto (incluyendo vascos). Imagen de Bycroft et al. (2018). Véase video explanatorio de Carracedo.

Cántabro-astures

De El concepto de área onomástica: el caso de los astures, por Vallejo (2013):

(…) en primer lugar, parece que nos encontramos ante un área onomástica propia, definible por una serie de nombres y de sufijos que se repiten allí de forma exclusiva o mayoritaria. Esta área no parece corresponderse con lo que sabemos de la onomástica lusitano-galaica ni tampoco de la astur más costera; igualmente se diferencia del área celtibérica, con la que no tiene puntos en común. De esta manera, y siempre en el terreno conjetural, podríamos hallarnos ante una lengua indoeuropea no celta diferente del lusitano.

Una peculiaridad que habrá que investigar es la presencia de un corredor fronterizo excesivamente ancho, donde no predominan los nombres de los astures meridionales (augustales), pero tampoco los de los astures septentrionales (transmontanos). De igual modo, tendremos que ver el alcance de la hipótesis de que pudo existir una lengua quizá diferenciada de la hablada en las zonas lusitana, galaica o celtibérica; la menor riqueza documental de la zona astur transmontana hace más difícil asegurar que no es la misma área lingüística que la que aislamos entre los astures augustales.

En cualquier caso, de Hoz, aun teniendo en cuenta la dificultad de una afirmación de este tipo, señalaba ambiguamente que podríamos encontrarnos ante lenguas diferentes29. Por otro lado, la inexistencia de textos directamente transmitidos por este pueblo deja sin una confirmación definitiva al argumento de que se trate de una región diferenciada lingüísticamente, pero no lo invalida en absoluto. Estos inconvenientes obligan a dejar en suspenso la caracterización exacta de nuestra área, a la espera de avances en el terreno de la epigrafía y de la metodología.

astur-cantabrian-toponymy

No indoeuropeos

Los siguientes son principalmente fragmentos de Villar (2007, 2014):

villar-vascos
Lenguas, genes y culturas en la Prehistoria de Europa y Asia suroccidental (2007). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

Vascos

Antroponimia

La información proporcionada por los topónimos e hidrónimos por una parte y los antropónimos por otra es de valor histórico indudable en ambos casos, pero de significación específica diferente. Los antropónimos reflejan la situación presente en el momento en que personas vivas los estaban utilizando. Es un terreno muy sensible a los cambios sociales de toda índole, que llega a su máximo nivel cuando se produce un cambio de lengua.

(…) el inventario antroponímico prerromano del País Vasco y Navarra indica que en el momento anterior a la llegada de los romanos la lengua hablada (reflejada en los nombres utilizados) era indoeuropea en los territorios caristio, várdulo y autrigón, mientras que en territorio vascón (sobre todo en la actual Navarra) la mayoría de los hablantes elegían nombres ibéricos. En territorios del actual País Vasco sólo una proporción estadística insignificante elegía nombres euskéricos, mientras que en Navarra lo hacía una parte minoritaria de la población. Así estaban las cosas hacia el s. iii a. C.

Hidro-toponimia

Las ciudades y los ríos no están sometidos al efímero ciclo vital de los humanos. Los ríos tienen ciclos larguísimos que rebasan con mucho la experiencia no ya de los individuos sino de las lenguas y las culturas. Las ciudades son en general también muy estables, aunque circunstancias sociales hacen que de vez en cuando una sea abandonada o destruida, mientras que otras nuevas se crean de tarde en tarde. Eso hace que los nombres de los ríos y de las ciudades no estén sometidos a las modas ni se cambien con frecuencia. Tampoco un cambio de lengua supone una renovación de la hidronimia y la toponimia precedentes.

Los hablantes de las nuevas lenguas incorporadas a un territorio aprenden de los nativos el sistema hidronímico y toponímico, produciéndose lo que llamamos la «transmisión toponímica». (…) requiere que haya un contacto prolongado entre la población autóctona y los nuevos ocupantes, que sólo puede darse cuando la población autóctona no es aniquilada de manera rápida y radical.

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Superior izquierda: Culturas del Bronce Medio en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Superior derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad del Bronce.

Los datos onomásticos antiguos del País Vasco y Navarra pueden resumirse así:

  • la hidronimia antigua, el componente onomástico de más larga durabilidad no es euskera, sino indoeuropea en su totalidad.
  • La toponimia antigua, que le sigue en durabilidad, es también indoeuropea en su totalidad, excepto Poampaelo (actual Pamplona) y Oiarso (actual Oyarzun).
  • Y en la antroponimia, que refleja la lengua utilizada en el momento en que esos nombres estaban en uso, es también masivamente indoeuropea, aunque hay entre un 10% y un 15% de antropónimos con etimología euskérica.

(…) los datos existentes muestran que, mientras que en época romana en Hispania no había más que un par de topónimos en los límites pirenaicos y una decena de antropónimos de etimología euskérica, en Aquitania había una abundante antroponimia de esa etimología.

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Izquierda: Culturas del Bronce Tardío en Iberia (en rojo, probables grupos indoeuropeos; en verde, probables grupos no indoeuropeos). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt.

Ese conjunto de hechos se compadece mejor con una hipótesis que postulara una infiltración tardía de ese tipo de población desde Aquitania, que en el momento de la conquista romana hubiera tan sólo alcanzado a establecer una cabeza de puente, consistente en pequeño núcleo de población en Navarra y el Alto Aragón y nada más, excepto algunos individuos aislados en las actuales provincias de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. La ausencia casi completa de topónimos antiguos de etimología euskérica quedaría de esa manera explicada con claridad: los euskaldunes, recién llegados y aún en escaso número, no habrían tenido la posibilidad de alterar todavía en profundidad el acervo toponímico previo a su llegada, que era indoeuropeo.

No es nueva la idea de una euskaldunización tardía de una parte de esos territorios, en la primera Edad Media o la tarda Antigüedad. Ya en los años ’20 M. Gómez Moreno decía sobre las modernas provincias vascongadas, con el distrito de Estella en Navarra, que «la nomenclatura personal admite comparaciones de valor definitivo, probatorias de que allí vivían gentes de raza cántabro- astur [que para Gómez Moreno era indoeuropea], sin el más leve rastro de vasquismo perceptible». Para él, el primer pueblo indoeuropeo en penetrar en la Península habría sido el ligur, del que procederían cántabros, astures, vénetos, lusitanos, tormogos, vacceos, autrigones, caristios y várdulos.

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Izquierda: Grupos prerromanos en Hispania (en rojo/marrón, grupos indoeuropeos; en rosa, griego; en amarillo, fenicio; en verde, probables grupos no indoeuropeos; el tartesio está discutido). Derecha: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad de Hierro.

Aquitania

Si, como hemos dicho más arriba, los hablantes de euskera comenzaron a entrar en la Península Ibérica desde el otro lado de los Pirineos tan sólo a partir de la época romano-republicana, para ir intensificando su presencia en los siglos siguientes, hay que suponer que al norte de los Pirineos estaban ya antes de esas fechas. Y, en efecto, la existencia de esa abundante antroponimia euskérica demuestra que en los primeros siglos de nuestra era, mientras que los euskaldunes en la Península eran muy escasos en número, en Aquitania su población era abundante.

De manera provisional podemos adelantar que sus hidrónimos son también conocidos en otros lugares de Europa y fácilmente compatibles con etimologías indoeuropeas (Argantia, Aturis, Tarnes, Sigmanos); y entre los topónimos son también numerosos los que resultan compatibles con etimologías indoeuropeas no galas, o no necesariamente galas (Curianum, Aquitania, Burdigala, Cadurci, Auscii, Eluii, Rutani, Cala-(gorris), Latusates, Cossion, Sicor, Oscidates, Vesuna, etc.).

Además de esos topónimos que clasificamos como genéricamente indoeuropeos, hay no pocos celtas (Lugdunum, Mediolanum, Noviomagos, Segodunon, Bituriges, Petrucorii, Pinpedunni), varios latinos (Aquae Augustae, Convenae, ad Sextum, Augusta) e incluso algunos híbridos celto-latinos (Augustonemeton, Augustoriton). En cambio apenas hay nombres, ni seriados ni no seriados, que tengan una posibilidad razonable de ser explicados por etimología euskérica (Anderedon podría ser uno de ellos).

En consecuencia, el panorama onomástico de Aquitania no es compatible con la posibilidad de que el euskera sea el «elemento primordial» tampoco allí. Por el contrario es compatible con la hipótesis de que también en Aquitania hayan llegado tarde, cuando la hidro-toponimia estaba ya constituida. Ellos debieron euskerizar a toda o parte de la población precedente, que pasó a usar en gran medida la antroponimia euskaldún. Pero la toponimia anterior permaneció y la euskaldunización debió verse pronto interrumpida por la celtización primero y la romanización después.

Pero por desgracia la Lingüística no dispone de medios para establecer el momento de esa llegada en términos de cronología absoluta. Por lo demás, esa hipótesis no es incompatible con algunas peculiaridades en la frecuencia de ciertos genes de la población euskaldún169. En efecto, hoy se tiende a atribuir dichas peculiaridades a la acción conjunta de la deriva genética y el aislamiento; a lo que acaso podríamos añadir un cuello de botella en la población fundacional euskadún que un día se estableciera en Aquitania.

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Aquitanos y tribus vecinas alrededor de los Pirineos, tal y como fueron descritas por los romanos (ca. siglo I a.C.). El idioma vascón probablemente se expandió al sur y oeste de los Pirineos en territorio de habla indoeuropea durante el periodo romano. El término “Vascones” sólo se aplicó a tribus de habla vascónica durante el medievo. Mapa modificado de la imagen por Sémhur de Wikipedia.

Predicción genética en 2011

Así es como Francisco Villar veía lo que podía pasar con la genética de los vascos en 2007, basándose en la similitud con los vecinos ibéricos y franceses, y en la intrusión tardía del idioma en su territorio actual:

(…) por desgracia la Lingüística no dispone de medios para establecer el momento de esa llegada en términos de cronología absoluta. Por lo demás, esa hipótesis no es incompatible con algunas peculiaridades en la frecuencia de ciertos genes de la población euskaldún169. En efecto, hoy se tiende a atribuir dichas peculiaridades a la acción conjunta de la deriva genética y el aislamiento; a lo que acaso podríamos añadir un cuello de botella en la población fundacional euskadún que un día se estableciera en Aquitania.

villar-indoeuropeos
Indoeuropeos, iberos, vascos y sus parientes (2014). Compra el elibro (o la versión impresa, si está disponible).

También Villar, en 2014:

En la hipótesis que yo propongo, los futuros hablantes de euskera se habrían asentado inicialmente en Aquitania, en donde se habría estado produciendo una inevitable difusión genética con las poblaciones [de primera etapa] preexistentes. En cambio, al País Vasco y Navarra habrían comenzado a llegar hablantes de euskera desde Aquitania tan sólo a partir de la época romana (sólo un par de topónimo euskeras, al menos uno de ellos de reciente cuño; escasez de antropónimos de etimología euskera). La parte de esas poblaciones que se mezclaron con las arqueo-indoeuropeas pre-existentes (nombres indoeuropeos de los ríos; generalidad indoeuropea de la toponimia) vieron cómo la singularidad de sus haplogrupos, si es que la hubo, se diluyó haciendola difícilmente distinguible del fondo general; incluso, al ser minoritaria, pudo perderse como resultado de una deriva genética adversa.

Olalde et al. (2019) confirmó esta hipótesis de que los vascos modernos son muy parecidos a los indoeuropeos investigados en Iberia (como los celtíberos del País Vasco):

Para la Edad del Hierro, documentamos una consistente tendencia al incremento del componente europeo central y nórdico con respecto a la Edad del Bronce precedente. Este incremento fue del 10 al 19% (intervalos de confianza del 95% aquí y en los datos que siguen) en 15 individuos a lo largo de la costa mediterránea donde se hablaban lenguas ibéricas no indoeuropeas; 11 a 31% en dos individuos del sitio tartésico de La Angorrilla en el suroeste, con atribución lingüística incierta; y 28 a 43% en tres individuos de La Hoya en el norte donde probablemente se hablaban lenguas celtíberas indoeuropeas. Esta tendencia documenta un flujo genético hacia Iberia durante el Bronce Tardío o la Edad del Hierro Temprana, posiblemente asociada con la introducción de la tradición de los campos de urnas.

Los vascos modernos muestran por tanto, paradójicamente, una genética similar a invasores indoeuropeos recientes de la Edad del Hierro (probablemente los ancestros de los celtíberos), lo que confirma la hipótesis de cuellos de botella / efectos fundador seguidos de un aislamiento muy reciente de la población:

(…) el perfil genético de los vascos modernos que hablan la única lengua no indoeuropea de Europa Occidental [] se solapa genéticamente con poblaciones de la Edad de los Metales, mostrando niveles sustanciales de componente de estepa.

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Superior izquierdo: Periodo romano en Hispania. Superior derecho: ADMIXTURE no supervisado de casos de ADN antiguo. Véanse mapas completos incluyendo ADN-Y y ADNmt. Inferior: PCA con grupos de la Edad del Hierro. Nótese el incremento en componente de estepa en el norte, asociado con la llegada (en el Bronce Tardío/Hierro Temprano) de migrantes centroeuropeos.

Iberos

Para el ibero las circunstancias de análisis son menos favorables. No obstante podemos observar en la toponimia antigua de las zonas típicamente ibéricas (el Levante español y Cataluña) una considerable proporción de toponimia de etimología indoeuropea, frecuentemente idéntica a la que F. Villar (2000) ha llamado «meridional-ibero-pirenaica». En realidad, su presencia en el Levante no es sino su continuación desde Cataluña hacia el Sur a lo largo de la costa mediterránea. He aquí algunos ejemplos: Caluba, Sorobis, Uduba, Lesuros, Urce / Urci, Turbula, Arsi / Arse, Asterum, Cartalias, Castellona, Lassira, Lucentum, Saguntum, Trete, Calpe, Lacetani, Onusa, Palantia, Saetabis, Saetabicula, Sarna, Segestica, Sicana, Turia, Turicae, Turis.

Compatibles con la etimología indoeuropea pueden ser también Blanda, Sebelacum, Sucro, Tader, Sigarra, Mastia, Contestania, Liria, Lauro, Indibilis, Herna, Edeta, Dertosa, Cesetania, Cossetani, Celeret, Bernaba, Biscargis, (…)

Finalmente, en otros topónimos hay componentes indoeuropeos en sintagmas toponímicos híbridos, como:

1. orc- / urc-: Orceiabar, Urcarailur, Urceatin, Urcebas, Urcecere, Urcescer, Urceticer.

2. Il-: Iltukoite, Iluro (3), Ilurci, Ilorci, Ilurcis, Ilucia, Iliturgi, Ilarcurris, Iluberitani, etc.

il-iberian

Ejemplos como ésos demuestran que en Cataluña y el Levante español el ibérico no es la lengua del substrato más profundo identificable, sino que se debió instalar allí cuando había previamente una lengua indoeuropea que había creado una red considerable de topónimos e hidrónimos que podemos reconocer y sobre la que el ibérico se asentó a manera de superestrato. La preexistencia de una lengua indoeuropea en la zona históricamente ibérica se corrobora además por el hecho de que sus hidrónimos antiguos son todos indoeuropeos, con excepción de un solo río que tiene un nombre que se supone ibérico: el Iberus (Ebro)175, del que obviamente tomaron su nombre el país y sus habitantes. Sin duda ib- era un apelativo para río, de modo que en la lengua que creó ese hidrónimo el Iber debió ser simplemente «el río». Pero veremos en el cuerpo de este trabajo que ib- está en diversos lugares fuera de la Península Ibérica como apelativo para «río», lo que nos obligará a replantear su supuesta filiación ibérica. Pero el Iberus tuvo otro nombre, Elaisos, cuya etimología es compatible con la indoeuropeidad. Como sabemos con certeza que detrás de los iberos no llegó a ese territorio ningún pueblo indoeuropeo más que los romanos, los indoeuropeos creadores de esa hidronimia han tenido que estar allí antes que los iberos. Y su antigüedad debe ser considerable ya que, como ya hemos dicho, la gran mayoría de sus hidrónimos (Alebus, Caluba, Lesuros, Palantia, Saetabis, Sigarra, Sucro, Tader, Turia y Uduba, Elaisos) pertenece a esa lengua indoeuropea, anónima por no haber dejado textos escritos ni haber tenido continuidad histórica.

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Incripciones de Hispania ca. II-I c. a.C. Cuadrados violetas representan inscripciones celtíberas, círculos azules inscripciones iberas. Imagen modificada de Hesperia – Banco de datos de lenguas paleohispánicas.

Villar (2014):

No siempre que una lengua se asienta en un territorio consigue erradicar definitivamente las preexistentes. Incluso un sistema político tan unitario y unificador como fue el romano no consiguió erradicar el euskera. Y actualmente en Hispanoamérica, a pesar del dominio cultural aplastante del español, a pesar de los medios para la escolarización de una sociedad moderna, a pesar de los medios de comunicación, se habla una multitud de lenguas pre-colombinas que coexisten con la lengua de cultura, la única que se escribe en esos países. En esas situaciones, que se pueden prolongar mucho en el tiempo, conviven individuos que sólo hablan la lengua de nueva imposición, otros que hablan sólo la lengua que se ha resistido a desaparecer y otros que hablan las dos, en un amplio marco de bilingüismo. Mi propuesta es que algo similar a eso debia ser el territorio ibérico a la llegada de los romanos: Una lengua de cultura, el ibero, diversificada en dialectos locales más o menos alejados coexistía con varias lenguas anteriores, igualmente diferenciadas desde el punto de vista dialectal. Eso explica la irrupción en los textos ibéricos de antropónimos no ibéricos y, sobre todo, la existencia allí de una hidro-toponimia arqueo-indoeuropea que se había mantenido en uso no sólo por haber sido trasmitida a los hablantes de ibero sino también porque sus usuarios nativos continuaban presentes.

Etrusco

(…) en el conjunto de Italia hay una considerable colección de topónimos e hidrónimos de tipo «hispano-meridional», cuyo inventario conjunto hemos aportado más arriba. De ellos se encuentran en Etruria Ause, Veturris / Bituriza, Castola, Hasta, Cortona, Luca, Minio, Osa / Ossa, Pissai, Pistoria. Los correlatos hispanos e italianos de esos nombres son:

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Sin embargo, el inventario de topónimos e hidrónimos antiguos de Etruria compatibles sin violencia con etimologías indoeuropeas bien conocidas es mucho más amplio: Albina, Alma, Alsium, Arnine, Arnos, Arnus, Aventia, Marta, Pallia, Umbro, Vetulonium, Volsinii. Por lo demás, la mayoría de los hidrónimos de Etruria tiene etimología indoeuropea no latina: Albina, Alma, Arnine, Arnos, Arnus, Auser, Aventia, Marta, Minio, Osa, Ossa, Pallia, Umbro. Y muy pocos de los restantes (Clusinus, Cremera, Lingeus, Trasumenus, Vesidia) podrían revindicar una etimología etrusca, si es que puede hacerlo siquiera uno.

En resumen, el territorio ocupado por los etruscos presenta una situación hidro-toponímica muy similar a la del resto de Italia y de Europa Occidental: exhibe un estrato toponímico muy profundo de carácter indoeuropeo al que pertenecen la mayoría de los hidrónimos atestiguados en la Antigüedad. Como conocemos la historia de Etruria a partir de finales del I milenio a. C. y sabemos que entre los etruscos y la romanización del territorio no medió la presencia de ningún pueblo indoeuropeo, hemos de concluir que esa toponimia antigua estaba ahí antes que los etruscos llegaran o emergieran en ese lugar. Y, cuando los etruscos se establecieron allí, no tuvieron la oportunidad de poner nombres de su lengua a los ríos en general, porque éstos ya los habían recibido de un pueblo anterior y los etruscos se limitaron a aprenderlos, adaptarlos a su lengua y trasmitirlos a su vez a los romanos. Cuando éstos romanizaron Etruria se limitaron a su vez a incorporar esos nombres y adaptarlos al latín.

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¡Feliz año nuevo 2019…y disfruta de nuestros nuevos libros!

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Siento las últimas semanas de silencio, pero he estado ocupado y tengo otros proyectos en marcha. Por eso precisamente quería acabar con un proyecto en el que llevo trabajando varios meses.

He decidido por tanto publicar una versión provisional del texto, con la esperanza de que será útil en los próximos meses, cuando no podré actualizarlo tan frecuentemente como querría:

He puesto enlaces a traducción automática con Google Translate, que puede funcionar especialmente bien para Juego de Clanes & Choque de jefes.

Hay por el momento una persona que está trabajando en la traducción al español. Si alguien más quiere ofrecerse que me escriba a cquiles@academiaprisca.org para ponerles en contacto.

Una parte interesante del trabajo son los mapas incluidos en los materiales suplementarios: he añadido datos de ADN-Y, mtDNA y ADMIXTURE usando un programa GIS. Los gráficos de PCA son también importantes para seguir el texto.

Habría preferido esperar a una revisión en condiciones de la sección de arqueología y las secciones sobre lenguas urálicas en lingüística, pero dudaba de tener tiempo para adoptar los cambios cuando llegaran, así que era ahora o en diciembre…

Lo digo en la introducción, pero es evidente que ciertos aspectos del libro son tentativos, como poco: cuanto más nos distanciamos del protoindoeuropeo tardío, menos claros son muchos aspectos. Además, no estoy convencido de la posibilidad de reconstruir una lengua eurasiática o nostrática, aunque tienen cierto interés cuando se trata de ofrecer una visión completa del pasado, incluyendo identidades etnolingüísticas.

No puedo ser un experto en todo y estos libros cubren mucho. Tendré por tanto que publicar correcciones a medida que salga nueva información o que se envíen revisiones. Por ejemplo, sólo días antes de publicarlo (antes de que se publicaran algunos SNP de Wang et al. 2018) algunos párrafos sugerían que el nostrático podría haberse expandido desde Oriente Medio junto con el componente ancestral AME. Ahora no parece así y por eso lo cambié justo antes de publicar. Así de tentativas son ciertas rutas y así de radicales pueden ser los cambios en el futuro próximo. Y eso solo si aceptamos una familia nostrática…

Canción de ovejas y caballos (CdOyC) releído

Para poder revisar y actualizar el texto de forma apropiada, he decidido comenzar una serie de posts sobre diferentes aspectos.

Éasta es una lista actualizada de los posts: