Haplogrupo R1b-M167/SRY2627 vinculado a la expansión celta y a la cultura de los campos de urnas

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Como se puede ver por mi interés en el recientemente publicado Olalde et al. (2019) Iberia paper, una vez que se acepta que los campaniformes orientales expandieron el indoeuropeo noroccidental (IENO), la pregunta más importante es el cómo de la expansión de los diferentes dialectos atestiguados a sus áreas históricas.

Ya tenemos una idea bastante desarrollada sobre la expansión de los celtas, basándonos en testimonios protohistóricos, en lenguas fragmentarias, y en estimaciones lingüísticas, pero la conexión con Celtic with bien campos de urnas, bien Hallstatt/La Tène siempre estuvo algo borrosa, debido a la falta de datos sobre movimientos poblacionales.

El último artículo sobre Iberia es interesante por muchos detalles, como por ejemplo:

  • El rechazo del último invento basado en el simplista “componente de estepa = IE”, la comparación obsesiva de campaniformes de holanda con básicamente cualquier cosa que se mueva en Europa.
  • Un flujo discreto de componente norteafricano en algunos individuos antes de la invasión musulmana (que probablemente fue mediada por gentes del norte de África, más que del Levante).
  • El hallazgo de colonias griegas muy parecidos a los micénicos en el siglo V a. C. (con linajes R1b también).
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Modified from section of PCA of ancient samples by Olalde et al. (2019). “IE Iberia” se refiere a lenguas precélticas de Iberia, como el galaico-lusitanoin del oeste (véase más sobre el lusitano) y potencialmente la lengua emparentada con el ligur en el noreste y en el sur de Francia.

El artículo es, sin embargo, de particular relevancia desde la perspective de la lingüística histórica. Sus hallazgos confirman que:

  • Los pueblos de habla celta se expandieron en Iberia probablamente en el Bronce Tardío – temprana Edad del Hierro (muy probablemente con la cultura de los campos de urnas, antes del 1000 a. C.) con componente ancestral europeo septentrional/central.
  • NOTE. El artículo marca lo que se cree son las fronteras de lenguas indoeuropeas durante la Edad del Hierro en tiempos tardíos, extrapolando la situación al pasado. Sitios mediterráneos con rasgos ibéricos (desde el siglo VI aproximadamente) correspondían probablemente a hablantes no indoeuropeos, pero no está claro lo que pasó en los siglos anteriores a ese momento. La llegada de celtas con la cultura de los campos de urnas hace muy probable que la expansión de los iberos desde Levante hacia el norte sucediera después, incorporando así más componente de estepa en el proceso. El sitio meridional (orentalizante, tarteso) de La Angorrilla muestra incineración e influencia fenicia. Los sitios celtíberos son indudablemente de habla celta.

  • La llegada poco después de los (fenicios, griegos y) romanos en Iberia está marcada por componente ancestral mediterráneo central/oriental y norteafricano.
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Expansión de los diferentes componentes ancestrales en Iberia en la prehistoria. Modificado de Olalde et al. (2019) para incluir etiquetas con poblaciones asociadas a cada componente.

Aunque ambos datos confirman lo que más o menos se sabía sobre los dialectos IENO más antiguos, y apoyan además el papel de los campaniformes orientales en la expansión del indoeuropeo noroccidental, la primera parte es interesante por dos motivos:

  1. La hipótesis de Celta del Oeste de Koch, que recientemente a vuelto a la carga con un modelo renovado basado en el manido “componente de estepa”, es rechazada una vez más con genómica poblacional, como era de esperar. Llegados a este punto dudo de que haya nada que influya en los que apoyan esta teoría (porque se pueden proponer infinidad de capas “celta-sobre-celta”), pero si no se está obsesionado con continuidad autóctona de las lenguas celtas en el Atlántico se puede empezar a tener una buena idea de la separación dialectal (y clasificación) más acertada basada en la expansión de componentes ancestrales y haplogrupos.
  2. Creíamos en los años 2000 que la expansión del haplogrupo R1b-M167 (TMRCA ca. 1100 a. C. para YTree o 1700 a. C. para YFull) estaba asociada con la expansión de los iberos desde los Pirineos, a su vez (por tanto) relacionada con los protovascos. Esta presencia no indoeuropea en el noreste peninsular ha sido rebatida ya de forma suficiente basándose en datos de toponimia en cuanto a lingüística, mientras que en genética puede rechazarse con las pruebas de casos modernos y el descubrimiento de la amplia distribución del subclado en Europa occidental y septentrional. Ahora resulta aún más probable (a falta de confirmación en DNA antiguo) que este haplogrupo se expandió con los celtas.

NOTE. En lo que se refiere a SNPs de R1b, YTree tiene más casos (y por tanto más SNPs) para trabajar con estimaciones, debido a su conexión con grupos FTDNA, así que en principio es más fiable (aunque las estimaciones se calcularon en 2017). Sin embargo, los métodos para estimar la edad del MRCA son diferentes entre YTree y YFull.

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Estimaciones de YTree del TMRCA para R1b-Z262 (izquierda) y R1b-M167 (derecha).

El por qué esto es importante tiene que ver con el descubrimiento de que los celtas se expandieron de forma explosiva en todas direcciones durante el rango estimado del celta común (ca. 1500-1000 a. C.), y por tanto R1b-M167 será probablemente uno de los claros marcadores de ADN-Y de la expansión celta, cuando aparezca en casos antiguos, quizá en nuevos SNP calls de individuos de Olalde et al. (2019), o en futuros artículos sobre campos de urnas/Hallstatt/La Tène.

Subclados hermanos derivados de R1b-Z262 (TMRCA ca. 1650 a. C. para YTree, o 2700 para YFull), aunque comparten un origen muy antiguo común, puede que formaran parte de las mismas comunidades que expandieron R1b-M167, probablemente desde algún punto de Europa central, posiblemente representando restos de una expansión previa centroeuropea (¿cultura de los túmulos?), como sugieren el individuo SZ5 de Szólád (R1b-CTS1595) y la distribución de linajes modernos.

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Izquierda: distribución de haplogrupo L176.2 (YFull R1b-CTS4188); Derecha: Distribución moderna de M167. Ambos incluyen expansiones posteriores dentro de Iberia. Mapas de contorno de frequencia de alelos derivados de los SNPs analizados en Solé-Morata et al. (2017).

La expansión celta puede que no fuera una migración masiva de gentes que reemplazaran todas los linajes paternos de los territorios que controlaron (como era frecuente en el Neolítico y Calcolítico), por causa del nuevo sistema dominante de la Edad del Bronce basado en jefaturas que confían en alianzas, pero está claro que los celtas tempranos van a mostrar también una expansión de ciertos linajes paternos exitosos.

Y por supuesto puedes decir adiós a la teoría del “Vascónico = R1b-DF27” autóctono, si es que – por alguna extraña razón – no lo habías hecho ya.

NOTE: Ésta es ahora mismo la interpretación más probable de los datos basados en estimaciones de mutaciones; no está confirmada con datos antiguos.

Relacionado

Primer caso de haplogrupo R1b-DF27 en Iberia, probablemente de inmigrantes del campaniforme oriental

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He tenido más tiempo para leer el artículo de Valdiosera et al. (2018) y su material suplementario.

Una de las principales cuestiones desde la publicación de Olalde et al. (2018) (y sus cientos de muestras de ADN antiguo del campaniforme) era la falta de un claro subclado de ADN-Y R1b-DF27 entre migrantes del campaniforme oriental, lo que nos dejaba preguntándonos cuándo entró el subclado en la Península Ibérica, dado que pudo haber sucedido (en teoría) desde el Calcolítico hasta la Edad del Hierro.

Mi predicción era que este linaje hoy distribuido ampliamente en la población ibérica cruzó los Pirineos temprano, durante el Calcolítico, con migrantes del campaniforme oriental expandiendo dialectos del indoeuropeo noroccidental, y que se expandió de forma lenta después.

La primera muestra claramente identificada como de subclado R1b-DF27 se encuentra en este artículo, en el sitio Cueva de los Lagos, de la Edad del Bronce tardío. Aunque está sin identificar y no tiene datación por radiocarbono, el sitio se asocia con la cultura Cogotas y su decoración cerámica Bouquique.

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Haplogrupos ADN-Y y mtDNA, del artículo. Estadísticos secuenciales y tasas de contaminación para los datos secuenciales generaldos de novo.

Se encontró en la parte norte del territorio de la cultura Cogotas (que se encuentra principalmente entre Castilla y Aragón, en España centroseptentrional), muestra evidente mezcla genética de la estepa, y ya es obvio con los últimos artículos (incluyendo este último) que los linajes R1b-M269 atravesaron los Pirineos asociados con las migraciones del vaso campaniforme oriental.

La cultura proto-Cogotas se asocia con un substrato campaniforme influido por bien El Argar bien el bronze Atlántico, y el tipo específico de cerámica encontrada en este sitio de la cultura Cogotas es probablemente de mediados del segundo milenio a.C., que es muy pronto para la expansion celta.

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Supervised ADMIXTURE results.

Sin embargo, debido a la probable fecha tardía de la muestra (en los siglos alrededor de 1500 a.C.), todavía existe la posibilidad de que los linajes intrusivos R1b-DF27 no estuvieran junto con los linajes tempranos R1b-M269 en el Calcolítico ibérico, y se asociaran con migraciones posteriores desde Europa Central, potencialmente vinculados con la expansión de la cultura de los campos de urnas, y por tanto más cercanos a una comunidad italocelta.

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Mapa diacrónico de migraciones en Europa ca. 1250-750 a.C.

En cualquiera de estos escenarios, la expansión precelta del indoeuropeo noroccidental en Iberia (posiblemente asociada con el idioma lusitano) es todavía la mejor explicación para el origen y la expansión de (al menos algunos) linajes R1b-DF27 modernos ibéricos, incluyendo aquellos encontrados entre la población de habla vasca.

Esto implica que los linajes ‘indígenas’ Neolíticos de Iberia (como I2 y G2a2) fueron reemplazados con flujos genéticos internos y efectos fundador posteriores, como el que evidentemente sucedió (probablemente de forma reciente) entre los vascos, aunque las lenguas indígenas muestran una evidente continuidad.

Diría que éste es el punto final del debate para las teorías de ADN-Y autóctono par España y Francia (es decir, para la tradicional hipótesis de una Europa vascónico-urálica), pero ya sabemos que los datos nunca son suficientes para cualquier continuista convencido…así que digamos que es sólo otro punto y aparte para el sinfin de teorías de continuidad autóctona.

EDIT (18 & 26 MAR 2018): Genetiker ha publicado SNP-Y para ambas muestras R1b del Neolítico ibérico, mostrando que ésta en concreto es R1b1a1a2a1a2a-BY15964 (véanse miembros modernos de este subclado en YTree), y que el otro es R1b1a1a2a~L23.

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