He tenido más tiempo para leer el artículo de Valdiosera et al. (2018) y su material suplementario.
Una de las principales cuestiones desde la publicación de Olalde et al. (2018) (y sus cientos de muestras de ADN antiguo del campaniforme) era la falta de un claro subclado de ADN-Y R1b-DF27 entre migrantes del campaniforme oriental, lo que nos dejaba preguntándonos cuándo entró el subclado en la Península Ibérica, dado que pudo haber sucedido (en teoría) desde el Calcolítico hasta la Edad del Hierro.
Mi predicción era que este linaje hoy distribuido ampliamente en la población ibérica cruzó los Pirineos temprano, durante el Calcolítico, con migrantes del campaniforme oriental expandiendo dialectos del indoeuropeo noroccidental, y que se expandió de forma lenta después.
La primera muestra claramente identificada como de subclado R1b-DF27 se encuentra en este artículo, en el sitio Cueva de los Lagos, de la Edad del Bronce tardío. Aunque está sin identificar y no tiene datación por radiocarbono, el sitio se asocia con la cultura Cogotas y su decoración cerámica Bouquique.
Se encontró en la parte norte del territorio de la cultura Cogotas (que se encuentra principalmente entre Castilla y Aragón, en España centroseptentrional), muestra evidente mezcla genética de la estepa, y ya es obvio con los últimos artículos (incluyendo este último) que los linajes R1b-M269 atravesaron los Pirineos asociados con las migraciones del vaso campaniforme oriental.
La cultura proto-Cogotas se asocia con un substrato campaniforme influido por bien El Argar bien el bronze Atlántico, y el tipo específico de cerámica encontrada en este sitio de la cultura Cogotas es probablemente de mediados del segundo milenio a.C., que es muy pronto para la expansion celta.
Sin embargo, debido a la probable fecha tardía de la muestra (en los siglos alrededor de 1500 a.C.), todavía existe la posibilidad de que los linajes intrusivos R1b-DF27 no estuvieran junto con los linajes tempranos R1b-M269 en el Calcolítico ibérico, y se asociaran con migraciones posteriores desde Europa Central, potencialmente vinculados con la expansión de la cultura de los campos de urnas, y por tanto más cercanos a una comunidad italocelta.
En cualquiera de estos escenarios, la expansión precelta del indoeuropeo noroccidental en Iberia (posiblemente asociada con el idioma lusitano) es todavía la mejor explicación para el origen y la expansión de (al menos algunos) linajes R1b-DF27 modernos ibéricos, incluyendo aquellos encontrados entre la población de habla vasca.
Esto implica que los linajes ‘indígenas’ Neolíticos de Iberia (como I2 y G2a2) fueron reemplazados con flujos genéticos internos y efectos fundador posteriores, como el que evidentemente sucedió (probablemente de forma reciente) entre los vascos, aunque las lenguas indígenas muestran una evidente continuidad.
Diría que éste es el punto final del debate para las teorías de ADN-Y autóctono par España y Francia (es decir, para la tradicional hipótesis de una Europa vascónico-urálica), pero ya sabemos que los datos nunca son suficientes para cualquier continuista convencido…así que digamos que es sólo otro punto y aparte para el sinfin de teorías de continuidad autóctona.
EDIT (18 & 26 MAR 2018): Genetiker ha publicado SNP-Y para ambas muestras R1b del Neolítico ibérico, mostrando que ésta en concreto es R1b1a1a2a1a2a-BY15964 (véanse miembros modernos de este subclado en YTree), y que el otro es R1b1a1a2a~L23.
Relacionado:
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